En efecto, las crónicas del tiempo narran que el rey se enamoró de la bella Cristina, esposa de Miecislao y, sin pensarlo dos veces, la hizo raptar con grave escándalo para todo el país. Estanislao lo amenazó con la excomunión y después lo excomulgó; entonces el rey Boleslao se enfureció y ordenó asesinar a Estanislao en Cracovia, en la
iglesia de
santa Matilde, durante la celebración de la misa. Parece que el horrible “asesinato en la
catedral” lo cometió el mismo soberano, después que los guardias
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