Desde hace miles de años forman parte de nuestros paisajes rurales y participan en la vida cotidiana de los pueblos, en el campo y en la montaña, en las labores agrícolas y en el transporte. Son parte indisoluble de nuestra cultura más tradicional.
El Burro (Equus asinus) deriva del asno salvaje del Norte de Africa (Equus africanus).
Hace más de 6.000 años que ha sido domesticado, utlilizandose fundamentalmente como bestia de carga. Fue introducido en Andalucía tres mil años atrás. Eran otros tiempos, en que se sabía diferenciar el burro de la mula. Para los que no os despegais del ordenador y nunca osais salir de la ciudad, sabed que del cruzamiento del burro con yegua sale la mula y del caballo con burra sale el burdégano. Y estos híbridos se parecen más a la madre que al padre!
Hay tres razas de burros autóctonas españolas que están en peligro de extinción. La raza andaluza o cordobesa es considerada la más antigua de las europeas y sobre ella se centra el trabajo que desarrolla ADEBO (Asociación para la defensa del Borrico), que busca concienciar a la opinión pública del enorme patrimonio genético que puede desaparecer si no se toman medidas urgentes.
La mecanización de la agricultura y la modernización de los medios de transporte han provocado la disminución del número de burros, aunque todavía es posible en algunas zonas de España ver a los pastores con sus ovejas, su perro y el borrico cargando con los enseres necesarios para la jornada. En los últimos 40 años se estima que han desaparecido más de 1 millón de ejemplares y hoy la población asnal española no supera los 75.000.
El temperamento de este animal es tranquilo y apacible, y dispone de una notable energía y gran resistencia. Está muy aclimatado al calor y la escasez de agua. Se adaptó perfectamente a los distintos climas desde el sur de España hasta el Pirineo.
El tamaño varía según las razas y puede tener desde 60 cm hasta casi 1.90 cm de altura. El siciliano es de los más pequeños y el burro de Poitou de Francia de los más grandes. El color, va del casi blanco hasta el negro. Cada raza tiene sus propias características.
Han estado pluriempeados a lo largo de la historia humana; transportando rebaños ovinos en trashumancia o en movimientos locales, en las labores agrícolas como herramienta fundamental de trabajo en el campo, y en la ciudad, transportando cargas (leña, agua, piedras, pasto), haciendo girar las ruedas de los molinos y norias y hasta en el transporte de artillería ligera.
Actualmente su rol en la convivencia con los seres humanos está en un proceso de conversión, como tantas otras cosas en los tiempos que corren, e incluso estos cambios pueden ser una de las claves para evitar su extinción. Hoy estos animales se están utilizando en el transporte de personas (gente mayor) en desplazamientos locales, en el transporte con rebaños de ovino y vacuno, en las labores agrícolas sencillas como arado de viñedos y en la siembra de patatas. Hay criadores que los utilizan para paseos turístico-ecológicos y se está hablando incluso de la posible contribución de esta especie en terapias para personas con discapacidad física o mental.
Existen organizaciones como AMIBURRO en Tres Cantos de Madrid, cuyo objetivo es recuperar y acoger burros en su albergue. Dilfenio Romero, su presidente, está tratando de impulsar la “Burroterapia” aplicada a niños discapacitados y actualmente recibe visitas de escuelas donde se acercan niños que no han visto un burro en su vida. Dilfenio no entiende como se puede insultar a alguien diciendole “eres un burro”, cuando según sus palabras estos animales son increíblemente “nobles, inteligentes, trabajadores y dóciles”.
El Burro (Equus asinus) deriva del asno salvaje del Norte de Africa (Equus africanus).
Hace más de 6.000 años que ha sido domesticado, utlilizandose fundamentalmente como bestia de carga. Fue introducido en Andalucía tres mil años atrás. Eran otros tiempos, en que se sabía diferenciar el burro de la mula. Para los que no os despegais del ordenador y nunca osais salir de la ciudad, sabed que del cruzamiento del burro con yegua sale la mula y del caballo con burra sale el burdégano. Y estos híbridos se parecen más a la madre que al padre!
Hay tres razas de burros autóctonas españolas que están en peligro de extinción. La raza andaluza o cordobesa es considerada la más antigua de las europeas y sobre ella se centra el trabajo que desarrolla ADEBO (Asociación para la defensa del Borrico), que busca concienciar a la opinión pública del enorme patrimonio genético que puede desaparecer si no se toman medidas urgentes.
La mecanización de la agricultura y la modernización de los medios de transporte han provocado la disminución del número de burros, aunque todavía es posible en algunas zonas de España ver a los pastores con sus ovejas, su perro y el borrico cargando con los enseres necesarios para la jornada. En los últimos 40 años se estima que han desaparecido más de 1 millón de ejemplares y hoy la población asnal española no supera los 75.000.
El temperamento de este animal es tranquilo y apacible, y dispone de una notable energía y gran resistencia. Está muy aclimatado al calor y la escasez de agua. Se adaptó perfectamente a los distintos climas desde el sur de España hasta el Pirineo.
El tamaño varía según las razas y puede tener desde 60 cm hasta casi 1.90 cm de altura. El siciliano es de los más pequeños y el burro de Poitou de Francia de los más grandes. El color, va del casi blanco hasta el negro. Cada raza tiene sus propias características.
Han estado pluriempeados a lo largo de la historia humana; transportando rebaños ovinos en trashumancia o en movimientos locales, en las labores agrícolas como herramienta fundamental de trabajo en el campo, y en la ciudad, transportando cargas (leña, agua, piedras, pasto), haciendo girar las ruedas de los molinos y norias y hasta en el transporte de artillería ligera.
Actualmente su rol en la convivencia con los seres humanos está en un proceso de conversión, como tantas otras cosas en los tiempos que corren, e incluso estos cambios pueden ser una de las claves para evitar su extinción. Hoy estos animales se están utilizando en el transporte de personas (gente mayor) en desplazamientos locales, en el transporte con rebaños de ovino y vacuno, en las labores agrícolas sencillas como arado de viñedos y en la siembra de patatas. Hay criadores que los utilizan para paseos turístico-ecológicos y se está hablando incluso de la posible contribución de esta especie en terapias para personas con discapacidad física o mental.
Existen organizaciones como AMIBURRO en Tres Cantos de Madrid, cuyo objetivo es recuperar y acoger burros en su albergue. Dilfenio Romero, su presidente, está tratando de impulsar la “Burroterapia” aplicada a niños discapacitados y actualmente recibe visitas de escuelas donde se acercan niños que no han visto un burro en su vida. Dilfenio no entiende como se puede insultar a alguien diciendole “eres un burro”, cuando según sus palabras estos animales son increíblemente “nobles, inteligentes, trabajadores y dóciles”.