Piensa el ladrón...
Óscar Sanz | El blog de óscar Sanz
No nos extrañemos con la reacción del PP ante el cambio de ministros y el nuevo puesto de Rubalcaba, ¿acaso esperaba alguien que dijeran otra cosa?, ¿acaso esperaba alguien que le felicitarían?, ¿acaso esperaba alguien que le mostrarían su apoyo sabiendo que será la persona que más directamente tendrá que trabajar en conseguir la disolución total de ETA?, ¿hay de verdad alguien que, habiendo dejado ya de creer en los Reyes Magos, pensase que el PP iba a dejar de criticar este nombramiento?
Hasta hace muy poco tiempo la estrategia del PP se centraba en denigrar la figura de Zapatero por todos los medios posibles; no voy aquí a recordar lo dicho ni lo escrito porque todos sabemos perfectamente de qué estoy hablando, sin embargo la situación actual ha hecho variar esta estrategia.
Zapatero ha conseguido unos niveles de popularidad y de aceptación tanto en España como en el extranjero como sólo podrían haberse dado en los peores sueños de Rajoy. Niveles a los que, lógicamente, han contribuido y mucho el comunicado de ETA y las nuevas perspectivas de paz que se abren.
Así las cosas, y habiendo resultado inútil el uso del terrorismo como herramienta partidista, en el PP saben que el ataque directo a Zapatero puede resultar muy contraproducente y volverse en su contra. Es necesario, por tanto, intensificar la campaña en contra de sus colaboradores más cercanos.
Bien es cierto que a Rubalcaba le tienen especial manía, pero hubiera dado exactamente lo mismo si el nombrado hubiera sido otro u otra: la campaña sería la misma. El PP, al no poder usar el terrorismo como arma arrojadiza, va a cargar sus tintas contra las personas que gestionen el proceso de paz con un único objetivo: obstaculizarlo para intentar sacar el máximo provecho político de la situación.
Lo pensaba antes y lo sigo pensando ahora, sobre todo cuando leo las declaraciones de Acebes o de Rajoy.
Y que esas cosas las digan personas bajo cuya responsabilidad ocurrió lo que ocurrió aquel 11 de marzo...
Óscar Sanz | El blog de óscar Sanz
No nos extrañemos con la reacción del PP ante el cambio de ministros y el nuevo puesto de Rubalcaba, ¿acaso esperaba alguien que dijeran otra cosa?, ¿acaso esperaba alguien que le felicitarían?, ¿acaso esperaba alguien que le mostrarían su apoyo sabiendo que será la persona que más directamente tendrá que trabajar en conseguir la disolución total de ETA?, ¿hay de verdad alguien que, habiendo dejado ya de creer en los Reyes Magos, pensase que el PP iba a dejar de criticar este nombramiento?
Hasta hace muy poco tiempo la estrategia del PP se centraba en denigrar la figura de Zapatero por todos los medios posibles; no voy aquí a recordar lo dicho ni lo escrito porque todos sabemos perfectamente de qué estoy hablando, sin embargo la situación actual ha hecho variar esta estrategia.
Zapatero ha conseguido unos niveles de popularidad y de aceptación tanto en España como en el extranjero como sólo podrían haberse dado en los peores sueños de Rajoy. Niveles a los que, lógicamente, han contribuido y mucho el comunicado de ETA y las nuevas perspectivas de paz que se abren.
Así las cosas, y habiendo resultado inútil el uso del terrorismo como herramienta partidista, en el PP saben que el ataque directo a Zapatero puede resultar muy contraproducente y volverse en su contra. Es necesario, por tanto, intensificar la campaña en contra de sus colaboradores más cercanos.
Bien es cierto que a Rubalcaba le tienen especial manía, pero hubiera dado exactamente lo mismo si el nombrado hubiera sido otro u otra: la campaña sería la misma. El PP, al no poder usar el terrorismo como arma arrojadiza, va a cargar sus tintas contra las personas que gestionen el proceso de paz con un único objetivo: obstaculizarlo para intentar sacar el máximo provecho político de la situación.
Lo pensaba antes y lo sigo pensando ahora, sobre todo cuando leo las declaraciones de Acebes o de Rajoy.
Y que esas cosas las digan personas bajo cuya responsabilidad ocurrió lo que ocurrió aquel 11 de marzo...