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La energía fotovoltáica: un favorable marco tarifario para el que encuentre un buen solarPor S. McCoy
Lunes, 22 de mayo de 2006
En el país del everything under the sun, lo normal era que la energía fotovoltaica se abriera un hueco preferente entre el abanico de las energías renovables, entendiéndose como tales aquellas que ofrecen un recurso ilimitado aunque no constante capaz de producir electricidad. Mantenida en un segundo plano por el auge inicial de la solución eólica, -tan criticada ahora por algunas organizaciones ecologistas hasta el punto de que hay naciones, como Alemania, que han puesto un punto que no se sabe si es aparte o final-, la fotovoltaica copa ahora los titulares de toda la prensa y los proyectos de inversión se multiplican por doquier. ¿Es una buena alternativa de inversión?
Lo primero que hay que poner de manifiesto es que el atractivo de la energía fotovoltaica, como ocurre con la eólica, se debe al marco tarifario que le resulta de aplicación. En efecto: cumpliéndose determinados requisitos, y a la espera de una nueva regulación que entrará en vigor el 1 de enero de 2008 y que no afectará a los parques en funcionamiento hasta entonces, la tarifa llega a ser bonificada hasta en un 575% durante la friolera de 25 años. Con la compañía eléctrica obligada a comprarte lo que produces, parece tirar a balón parado. Pero claro, siempre que la tarifa se mantenga. Aunque la norma actual no contempla la retroactividad ante cualquier cambio de precios oficiales, el riesgo está ahí. Es importante, por tanto, dar el primero para dar dos veces. Invertir en parques cuya producción se inicie antes de diciembre de 2007 debería ofrecer más garantías a un inversor no experimentado.
En segundo lugar, hay que tener en cuenta que no todo el monte es orégano y que resulta de vital importancia, a la hora de meter los duros en un proyecto de este tipo, el que el lugar donde se ubica el parque cuente con las horas de Sol suficientes, que se determine de antemano una productividad realista del huerto solar -que se incrementa con los seguidores solares que actúan como girasoles, frente a los paneles fijos- y que se avale con datos reales de las condiciones de irradiación del lugar. Todos los pueblos de España son susceptibles de que sus habitantes “pongan un parque solar en su vida”. Pero la posibilidad dista mucho de la idoneidad en muchos casos. Un análisis severo de la ubicación de la instalación fotovoltaica debe ser clave a la hora de tirarse a la piscina de la inversión en este tipo de renovables.
La energía fotovoltáica: un favorable marco tarifario para el que encuentre un buen solarPor S. McCoy
Lunes, 22 de mayo de 2006
En el país del everything under the sun, lo normal era que la energía fotovoltaica se abriera un hueco preferente entre el abanico de las energías renovables, entendiéndose como tales aquellas que ofrecen un recurso ilimitado aunque no constante capaz de producir electricidad. Mantenida en un segundo plano por el auge inicial de la solución eólica, -tan criticada ahora por algunas organizaciones ecologistas hasta el punto de que hay naciones, como Alemania, que han puesto un punto que no se sabe si es aparte o final-, la fotovoltaica copa ahora los titulares de toda la prensa y los proyectos de inversión se multiplican por doquier. ¿Es una buena alternativa de inversión?
Lo primero que hay que poner de manifiesto es que el atractivo de la energía fotovoltaica, como ocurre con la eólica, se debe al marco tarifario que le resulta de aplicación. En efecto: cumpliéndose determinados requisitos, y a la espera de una nueva regulación que entrará en vigor el 1 de enero de 2008 y que no afectará a los parques en funcionamiento hasta entonces, la tarifa llega a ser bonificada hasta en un 575% durante la friolera de 25 años. Con la compañía eléctrica obligada a comprarte lo que produces, parece tirar a balón parado. Pero claro, siempre que la tarifa se mantenga. Aunque la norma actual no contempla la retroactividad ante cualquier cambio de precios oficiales, el riesgo está ahí. Es importante, por tanto, dar el primero para dar dos veces. Invertir en parques cuya producción se inicie antes de diciembre de 2007 debería ofrecer más garantías a un inversor no experimentado.
En segundo lugar, hay que tener en cuenta que no todo el monte es orégano y que resulta de vital importancia, a la hora de meter los duros en un proyecto de este tipo, el que el lugar donde se ubica el parque cuente con las horas de Sol suficientes, que se determine de antemano una productividad realista del huerto solar -que se incrementa con los seguidores solares que actúan como girasoles, frente a los paneles fijos- y que se avale con datos reales de las condiciones de irradiación del lugar. Todos los pueblos de España son susceptibles de que sus habitantes “pongan un parque solar en su vida”. Pero la posibilidad dista mucho de la idoneidad en muchos casos. Un análisis severo de la ubicación de la instalación fotovoltaica debe ser clave a la hora de tirarse a la piscina de la inversión en este tipo de renovables.