LOS HINOJOSOS: El Magreb y la Península Ibérica “Sabemos ya que...

El Magreb y la Península Ibérica

“Sabemos ya que la distribución y la antigüedad de la diversidad genética a escala mundial son compatibles con un origen reciente y africano de la humanidad actual...Desde la genética de poblaciones podemos abordar cuestiones que atañen a la Península Ibérica y al noroeste de áfrica...¿Se puede hablar de un origen común para ambas poblaciones a sendas orillas del Mediterráneo?...¿Qué fracción del acervo genético magrebí proviene de la invasión árabe? ¿Podemos identificar la contribución magrebí a las poblaciones peninsulares?... Para resolver esa gavilla de cuestiones sobre el poblamiento y las relaciones genéticas entre la península Ibérica y el Magreb, hemos recurrido al análisis de marcadores clásicos, microsatélites autosómicos, inserciones Alu, secuencias de ADN mitocondrial, polimorfismos de un solo nucleótido (SNP) del cromosoma Y y microsatélites del cromosoma Y en muestras de poblaciones ibéricas, beréberes del norte, centro y sur de Marruecos y del centro de Argelia, árabes marroquíes, argelinos y tunecinos, y saharauis.”

Orígenes remotos de norteafricanos y habitantes de la Península Ibérica

“Con pocas excepciones, todos los marcadores genéticos analizados muestran una separación clara entre las poblaciones magrebíes y las de España y Portugal, incluidas, sin embargo, en el rango de las poblaciones caucasoides...De acuerdo con nuestro análisis de marcadores clásicos, las distancias genéticas entre ibéricos y poblaciones del Oriente Medio son menores que la que existe entre ibéricos y magrebíes...En la Península Ibérica predominan, lo mismo que en el resto de Europa Occidental el linaje R1b y sus inmediatos derivados, en tanto que dos tercios de los cromosomas Y magrebíes pertenecen al linaje E3b2.El grupo de linajes R1b, por su antigüedad y distribución geográfica, se habría originado en Oriente Medio y se habría difundido por Europa con las colonizaciones iniciales del Paleolítico superior.”

El Neolítico: un avance paralelo

“El linaje magrebí E3b2 se ha hallado en otras poblaciones, aunque con frecuencias mucho menores.Hay razones para postular que los linajes F, G, J y J2 del cromosoma Y se originaron en Oriente Medio. Desde allí se difundieron hacia el oeste por ambas riberas del Mediterráneo con la expansión del Neolítico.la frecuencia de F y G es más elevada en la Península Ibérica que en el NO de áfrica, lo que es compatible con la hipótesis de expansión durante el Neolítico, siguiendo pautas independientes, por ambas orillas del Mediterráneo; la península Ibérica y el Magreb representarían los extremos occidentales de ambas expansiones”.

árabes y Beréberes

“...Así las cosas, podemos plantearnos si las invasiones árabes implicaron una aportación demográfica significativa, o si, por el contrario, una élite numéricamente limitada, pero culturalmente prestigiosa consiguió difundir una nueva lengua y religión, sin que ello conllevara una aportación de genes notable.El ánalisis de gran cantidad de marcadores nos revela una llamativa ausencia de diferencias entre poblaciones árabes y beréberes. Sólo el ADN mitocondrial separa de los beréberes a los árabes argelinos y tunecinos (pero no marroquíes). Debemos concluir pues, que la arabización del Magreb fue un fenómeno básicamente cultural, en que una reducida élite impuso su lengua y religión, sin que hubiera cambios sustanciales en la población local, incluso la actualmente arabófona.”

Más allá del Sáhara

“...son de origen subsahariano los linajes L1, L2 y L3, que constituyen una media del 25% de los linajes magrebíes (con un rango entre 3% en rifeños y 40% en mauritanos). En la península Ibérica, presenta una frecuencia media del 3%, oscilando entre su ausencia en vascos y un 6% en portugueses del centro.

Tráfico en el estrecho de Gibraltar

“...Dejamos constancia al principio de la nítida separación entre ambas poblaciones, debido probablemente a un sustrato paleolítico distinto...Las personas y, si se reproducen, sus genes, han cruzado el estrecho de Gibraltar con distinta intensidad a lo largo de la historia. En algunos períodos dicho flujo aumentó. Además se trata de una corriente bidireccional...Respecto al total de linajes del cromosoma Y, la contribución norteafricana al acervo genético ibérico se puede estimar en un 8%...Por lo que respecta al ADN mitocondrial, el U6, de origen magrebí se halla en un 10% de los magrebíes y en un 1.5% de los habitantes de nuestra península.En un sentido inverso, los cromosomas Y del grupo R1b que hay en el Magreb pueden ser de origen europeo, si bien no podemos precisar que fuera específicamente ibérico...ello supone una contribución europea del 3.6% al acervo genético magrebí. Por lo que respecta al ADN mitocondrial, el linaje V, de origen europeo se encuentra en una frecuencia del 6.8% en norteafricanos.

Conclusiones

Los datos genéticos, con sus limitaciones, han permitido trazar un primer marco comparativo entre ambas orillas del Mediterráneo, con la reconstrucción consiguiente de la historia e intercambios mutuos de sus poblaciones...Los cambios y sustituciones en el credo religioso, en la lengua o en los perfiles de las excavaciones arqueológicas nos hablan de interrelaciones y desplazamiento culturales. El alcance de los procesos demográficos asociados a esas transformaciones culturales halla un correlato genético, cuya magnitud se va desentrañando merced al avance en el conocimiento del genoma. Es una de las múltiples sorpresas que la biología actual nos depara.”

Como puede comprobarse, no son tan desacertadas las tesis que se exponen en la obra de Ignacio Olagüe y en las que se basan los argumentos de quienes reivindican la identidad andalusí sosteniendo la originalidad de aquella cultura asentada sobre un sustrato humano autóctono de la Península Ibérica y que fuera sometida definitivamente en los inicios del siglo XVII hasta la supuesta libertad religiosa aprobada por la Constitución de 1978.

Nota: En el mismo número de la citada revista, aparece un artículo muy interesante titulado: “Ibn Sahl, descubridor de la refracción de la luz”. Un manuscrito revela que Ibn Sahl, matemático árabe había descubierto la “ley de Descartes” ya en el siglo por, un motivo más para hacerse de este interesante número.