LOS HINOJOSOS: Zapatero empieza a dar miedo Pablo Sebastián Esperamos,...

Zapatero empieza a dar miedo

Pablo Sebastián

Esperamos, confiamos que el presidente Zapatero tenga en la Moncloa algún dato o documento que le garantice cualquier fórmula de viabilidad al llamado proceso de paz. Porque si todo lo que tiene es su olfato, su sonrisa y su disposición, van listos él, su Gobierno, su partido y España con lo que puede ocurrir con esta banda de terroristas que son capaces de todo, incluso de volver a matar como lo han hecho tantas veces, por más que lleven más de tres años sin disparar. Ojalá, por el bien de todos, que Zapatero tenga algo, porque meterse en las negociaciones en las que se ha sumergido sin un gran pacto político previo entre los demócratas es toda una temeridad.

Y aunque estamos —y están sobre todo en la Moncloa— a la espera de nuevas noticias de Batasuna y ETA, también esperamos con el mismo interés la decisión del Tribunal Supremo sobre continuación —los cachorros de la banda— o sobre la huelga de hambre con la que De Juana quiere condicionar la marcha del proceso negociador. Dos cuestiones que podrían, según su desenlace, favorecer o empeorar una situación que ya está de por sí bastante deteriorada y al borde de la ruptura.

El presidente sigue optimista, recibe el apoyo de Chirac y, no contento con el lío que tiene organizado en toda España, se mete a solucionar la crisis de Oriente Próximo, pidiendo un final de la violencia en esa zona imposible del mundo cuando hasta ahora no ha conseguido el final de la violencia en el País Vasco. Se presenta Zapatero como el gran pacificador de Tierra Santa con una osadía asombrosa y sin tener en cuenta que él, precisamente, es un interlocutor no aceptado por ninguno de los dos actores que tienen en su poder la fuerza y la llave del conflicto: Israel y Estados Unidos. Dos países a los que se ha enfrentado Zapatero de manera directa durante los conflictos del Líbano e Iraq.

Chirac le sigue el juego a Zapatero como quien oye llover y el presidente español, que pretendió reunirse con el francés adornado de una corte de reyezuelos autonómicos que no fue admitida por el galo, se va tan contento del encuentro bilateral en el que faltó el ministro de Interior, Sarkozy, como prueba directa de Francia de no querer implicarse en el famoso proceso negociador que nadie sabe cómo va, salvo que lo sepa este genio de la Alianza de Civilizaciones y de la paz mundial que es Zapatero.

A dónde va el presidente y a dónde nos lleva? Puede que no lo sepa ni él mismo, como ya lo demostró al meterse en el laberinto del Estatuto catalán, o cuando anunció el gran candidato para la Alcaldía de Madrid, y no digamos cuando promete el final de la violencia de ETA a cambio de no sabemos qué, pero nos tememos lo peor. A la vista de lo que va de legislatura, y aunque la economía va bien, Zapatero empieza a dar un poco de miedo a quienes siguen de cerca la actualidad, y aquí incluidas muy destacadas personalidades de su partido y de su entorno mediático y cultural. Veamos lo que ocurre en las próximas horas y días, pero la situación es para preocupar.