LOS HINOJOSOS: Rajoy miente en su entrevista a El Mundo Ni ZP se...

Rajoy miente en su entrevista a El Mundo

Ni ZP se ha dejado chantajear por ETA ni el PP ha sido leal con el proceso de paz

Hoy es 20-no de 2006. Cuando han transcurrido 31 años de la muerte del dictador, El Mundo, periódico que publicó hace unos días una esquela/homenaje a Franco -pagada por la Fundación Francisco Franco-, entrevistó ayer, rindiéndole los honores debidos, al jefe de la oposición, Mariano Rajoy, que es el líder actual del PP. Quede claro que Rajoy no es sucesor de Franco, sino sucesor interruptus, de José María Aznar. Incluso su abuelo fue un galleguista conspicuo, según recordaba el sábado en El País Manuel Rivas.
En cambio, el abuelo paterno de Aznar, el periodista Manuel Aznar, fue muchísimas más cosas que el de Rajoy. Pasó de ser, por ejemplo, ardiente defensor de la selección futbolística vasca en el periódico Euzkadi, de Sabino Arana, a “periodista de cámara” del Generalísimo, según la acreditada versión del historiador Paul Preston. Manuel Aznar fue ideológicamente un fulero –como su nieto- o, si se prefiere, un “zascandil”, conforme lo definiera hace medio siglo Indalecio Prieto, el 27 de abril de 1955, en un memorable artículo publicado desde su exilio en México.

Cabriolas doctrinales
Ya que -con motivo de la entrevista con Rajoy- hemos mencionado a El Mundo, precisemos que Pedro J. Ramírez, su director y alma mater, se asemeja a Manuel Aznar, quien llegara a ser considerado, en el siniestro mundo del periodismo franquista, “maestro de periodistas”. Sólo los tontainas le pueden discutir, a Ramírez, su talento; del mismo modo que sólo los cínicos prefieren ignorar su cabriolas doctrinales. Ramírez fue un entusiasta de la guerra sucia contra ETA –como certificó el pasado viernes, con pruebas incontestables, elplural.com.- y pocos años más tarde se convirtió en el abanderado de la guerra política y mediática contra esa guerra que el apoyó. La edición de El Mundo en el País Vasco parecía entonces el Egin.

Entre timonel y grumete
Rajoy es también un veleta, en su acepción de inconstante. Aun siendo él, oficialmente, el timonel del barco, con frecuencia ejerce, sin embargo, de grumete. O sea, de marinero de clase inferior, a las órdenes del almirante Losantos. Da bandazos, caracolea, es ambiguo y hasta parece anfibio, porque sobrevive en tierra y mar. Sólo le faltaría volar para confirmar su capacidad de sobrevivir también en el aire. Ahora vuelve a presumir de moderado, pero cuando le entrevista El Mundo -¡ojo al Cristo, que es Pedro Jota!- avala sus rocambolescas investigaciones sobre la autoría del 11-M, hace poco tiempo repudiadas por él en declaraciones a ABC. “La democracia –según Rajoy- no debe tirar la toalla nunca hasta que se sepa toda la verdad”.

Casi toda la verdad
él alardea de saber casi toda la verdad acerca del proceso de paz. Afirma que “ETA está chantajeando al Gobierno de España, que se ha metido en un proceso sin que casi nadie tenga muy claro qué es lo que pretende”. Zapatero –denuncia Rajoy- “nos ha engañado”. “He sido leal al presidente pero él nos ha engañado sobre ETA”, enfatiza. Hace otro guiño a Ramírez, ¡ojo al Cristo!, en cuanto a los informes sobre el ácido bórico: “Eso de que se falsifiquen documentos (…) de Interior, en un país normal llevaría a la dimisión inmediata del ministro”. Y no olvida el guión genovés al ser preguntado de este modo por los tres años sin un solo muerto: “Pero ETA lleva tres años sin matar, y eso en sí es un avance, ¿no?”. Respuesta de Rajoy: “Que no haya muertos no significa que no haya terrorismo, porque sigue habiéndolo. Es un hecho objetivo (…) que hoy el Estado está en una posición de mayor debilidad (…) y ETA está mucho más cómoda”.

Una pausa de pitiminí
Ocurre que Rajoy, una vez más, miente. Si ETA chantajea al Gobierno, Zapatero no se deja. Si se hubiera dejado chantajear y hubiera cedido, a estas horas las dos partes estarían celebrando jubilosas el fin del conflicto. Y no es así. Miente Rajoy también cuando se jacta de haber sido leal al presidente. El PP no ha sido ni sigue siendo leal ante una cuestión tan grave y transversal como el alto al fuego de la banda terrorista. La tregua de Rajoy fue una pausa de pitiminí. ¿Son muestras de lealtad la bronca permanente, la insidia sistemática y el boicot explícito al diálogo con ETA, todo ello practicado por el PP y sus acorazados mediáticos?

¿Por qué?
Miente asimismo cuando da por hecho –¡ojo al Cristo!- que el informe del ácido bórico ha sido falsificado. No hay ni sentencia firme al respecto por parte del juzgado de instrucción y, mientras, un magistrado como Garzón mantiene una tesis del todo opuesta a la de la juez Gallego, afín al PP. En cuanto a los tres años sin muertos a cargo de ETA, Rajoy ni siquiera miente. Peor aún. Exhibe su indiferencia o insensibilidad frente a un hecho tan trascendente. ¿Por qué? Elemental, querido Watson: a unos les preocupan los muertos y a otros parece que les preocupen los votos.