LdP. Fragmentos
El problema de España se llama Izquierda. Mientras que la mayoría de los españoles ansiaban vivir en democracia e hicieron la Transición que a ella nos debía conducir, una parte de la izquierda española no llegó a hacer la Transición nunca.
La izquierda española sigue pretendiendo excluir a la mitad de España y negarla el derecho discrepar, a gobernar y a existir. Es decir, sigue sin asumir que vivimos una democracia.
Y, viéndoles pactar con asesinos, viéndoles insultar a las víctimas, viéndoles manipular los conceptos, corromper la política, saltarse las leyes, justificar cualquier medio... Lo que nos preguntamos es hasta dónde llega su ira, hasta dónde estarían dispuestos a llegar, por ejemplo, para expulsar del poder a unos fascistas del PP que lo ocuparan, a su juicio, ilegítimamente.
Ira sin libertad: eso es lo que nos tienen reservado.
El problema de España se llama Izquierda. Mientras que la mayoría de los españoles ansiaban vivir en democracia e hicieron la Transición que a ella nos debía conducir, una parte de la izquierda española no llegó a hacer la Transición nunca.
La izquierda española sigue pretendiendo excluir a la mitad de España y negarla el derecho discrepar, a gobernar y a existir. Es decir, sigue sin asumir que vivimos una democracia.
Y, viéndoles pactar con asesinos, viéndoles insultar a las víctimas, viéndoles manipular los conceptos, corromper la política, saltarse las leyes, justificar cualquier medio... Lo que nos preguntamos es hasta dónde llega su ira, hasta dónde estarían dispuestos a llegar, por ejemplo, para expulsar del poder a unos fascistas del PP que lo ocuparan, a su juicio, ilegítimamente.
Ira sin libertad: eso es lo que nos tienen reservado.