Hace ya muchos años, mi abuelo (una gran persona), cuando fue llamado a filas para participar en la vergonzosa Guerra Civil lo único que pensaba era volver a casa y ver a su familia, ya que después de pasar tanto horror, sufrimiento y penalidades, solamente quería regresar en su patria chica. Tuvo mucha suerte y pudo volver al pueblo, al hogar... Donde nació con mucho orgullo.
Al terminar la guerra mi abuelo regresó a los Hinojosos; en el camino de vuelta vió las consecuencias trágicas de la guerra por cada pueblo que pasaba: hambre, desesperación, éxodo... Familias rotas lloraban ante hermanos que se habían matado mutuamente. Mi abuelo con los ojos tristes imaginaba lo peor a su familia, por reprimiendas, por la ideología de uno u otro bando; pero cuando se bajó del carro que lo llevaban, con jubilo mi abuelo descubrió que su pueblo, Los Hinojosos, realizó un acto que deberían haberla premiado por su forma de actuar ante las circunstancias: no hubo asesinato entre hermanos. Es verdad que el pueblo sufrió otro tipo de "heridas" como quema de libros o destrucción de cierto patrimonio artístico; pero lo más importante es que pudo mantener la compostura aunque en ambos bandos (el republicano y el nacional)impusieran la destrucción del enemigo. Algo ejemplificador, que debemos mantener en nuestro pueblo en memoria de las personas que lucharon por el simple hecho de volver a casa.
Es verdad que poco a poco el pueblo ha ido perdiendo habitantes por el protagonismo de la ciudad (más servicios, más opciones laborales, más facilidades educativas...). Pero eso no quiere decir que la herencia de nuestros antepasados sea totalmente borradas de nuestas vidas. Así como también la destrucción y el abandono de nuestros recuerdos. Y es lo que le está pasando al pueblo.
Es verdad que el pueblo está muy descuidado en ciertos aspectos: las instalaciones deportivas se caen a pedazos, la casa señorial de Ramón Lodares esta derruida... Necesitamos nuevas iniciativas que revitalicen el pueblo; la plaza es un comienzo (aunque debo recalcar que en ciertos aspectos no es una infraestructura bien planificada en sentido funcional, pero algo es algo), piscina para los jóvenes...
Lo que quiero decir es que debemos cuidar mejor nuestras raices y valorar más a nuestro pueblo. A la administración hinojoseña y asociaciones de dicho pueblo llamo a que en vez de gastarse dinero en actos absurdos de comidas y glotonería, deberían gastarse esos fondos para la costrucción de una casa rural, o un museo, o incentivar la ruta del Quijote (¡menuda desilusión! que no estemos nosotros y si Monreal, vaya palo) para levantar el preciado tesoro nuestro.
Con estas palabras no quiero buscar culpables, ya que por lo general somos todos. Debemos cuidar más al pueblo y realizar proyectos que sean lo suficientemente viables para poder seguir con una ilusión que siempre acompañó a mi abuelo en todo momento en los actos más horrendos de la historia reciente española. Seamos ejemplo de otros pueblos y cuidemos lo que nos ha sido heredado.
Gracias por todo.
Al terminar la guerra mi abuelo regresó a los Hinojosos; en el camino de vuelta vió las consecuencias trágicas de la guerra por cada pueblo que pasaba: hambre, desesperación, éxodo... Familias rotas lloraban ante hermanos que se habían matado mutuamente. Mi abuelo con los ojos tristes imaginaba lo peor a su familia, por reprimiendas, por la ideología de uno u otro bando; pero cuando se bajó del carro que lo llevaban, con jubilo mi abuelo descubrió que su pueblo, Los Hinojosos, realizó un acto que deberían haberla premiado por su forma de actuar ante las circunstancias: no hubo asesinato entre hermanos. Es verdad que el pueblo sufrió otro tipo de "heridas" como quema de libros o destrucción de cierto patrimonio artístico; pero lo más importante es que pudo mantener la compostura aunque en ambos bandos (el republicano y el nacional)impusieran la destrucción del enemigo. Algo ejemplificador, que debemos mantener en nuestro pueblo en memoria de las personas que lucharon por el simple hecho de volver a casa.
Es verdad que poco a poco el pueblo ha ido perdiendo habitantes por el protagonismo de la ciudad (más servicios, más opciones laborales, más facilidades educativas...). Pero eso no quiere decir que la herencia de nuestros antepasados sea totalmente borradas de nuestas vidas. Así como también la destrucción y el abandono de nuestros recuerdos. Y es lo que le está pasando al pueblo.
Es verdad que el pueblo está muy descuidado en ciertos aspectos: las instalaciones deportivas se caen a pedazos, la casa señorial de Ramón Lodares esta derruida... Necesitamos nuevas iniciativas que revitalicen el pueblo; la plaza es un comienzo (aunque debo recalcar que en ciertos aspectos no es una infraestructura bien planificada en sentido funcional, pero algo es algo), piscina para los jóvenes...
Lo que quiero decir es que debemos cuidar mejor nuestras raices y valorar más a nuestro pueblo. A la administración hinojoseña y asociaciones de dicho pueblo llamo a que en vez de gastarse dinero en actos absurdos de comidas y glotonería, deberían gastarse esos fondos para la costrucción de una casa rural, o un museo, o incentivar la ruta del Quijote (¡menuda desilusión! que no estemos nosotros y si Monreal, vaya palo) para levantar el preciado tesoro nuestro.
Con estas palabras no quiero buscar culpables, ya que por lo general somos todos. Debemos cuidar más al pueblo y realizar proyectos que sean lo suficientemente viables para poder seguir con una ilusión que siempre acompañó a mi abuelo en todo momento en los actos más horrendos de la historia reciente española. Seamos ejemplo de otros pueblos y cuidemos lo que nos ha sido heredado.
Gracias por todo.