No existe una fórmula mágica para revitalizar nuestro pueblo. En este foro se han dado varias, todas ellas válidas, (casas rurales con expropiación incluida) pero no parece que esa sea la solución definitiva. Otros pueblos con un patrimonio histórico y monumental mucho más importante que el nuestro, como Belmonte, no consiguen prosperar solo con estas iniciativas. Para evitar la despoblación, es necesario crear puestos de trabajo estables para la gente joven mediante el establecimiento de pequeñas industrias, algunas ya mencionadas (artículos de piel, envasado de productos alimenticios, carpintería metálica, etc.). Basta con darse una vuelta por los pueblos prósperos de alrededor (Mota, Miguel Esteban, Quintanar.) y comprobar que actividades se realizan en las distintas naves y locales de negocio. ¿Qué hace falta para esto?. 1º) Gente emprendedora. 2º) Cursos de formación empresarial y profesional. 3º) Un pequeño polígono industrial, con suelo barato o gratis y servicios esenciales de luz, agua y alcantarillado. ¿Qué problema tenemos? ¡Que no hay dinero!. Tenemos piscina, plaza de toros, hogar del jubilado, en un pueblo que a largo plazo y si nadie lo remedia no tendrá habitantes.
¿Cuál es el papel del Ayuntamiento en todo esto?. Su papel es esencial. Debe tratar de hacer un pueblo atractivo para sus vecinos y visitantes. Nada de esto será posible, si no se respetan las normas, si no hay transparencia en las cuentas públicas, si no hay una ausencia total y absoluta de violencia, si no se tiene contacto con la realidad, si no hay dedicación a los cargos, si no se pisa la calle.
Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece. Nosotros debemos merecernos muy poco. Efectivamente, ellos no tienen toda la culpa de la penosa situación de nuestro pueblo, pero no parece que contribuyan mucho a solucionar los problemas, al contrario, parece que los agravan.
¿Cuál es el papel del Ayuntamiento en todo esto?. Su papel es esencial. Debe tratar de hacer un pueblo atractivo para sus vecinos y visitantes. Nada de esto será posible, si no se respetan las normas, si no hay transparencia en las cuentas públicas, si no hay una ausencia total y absoluta de violencia, si no se tiene contacto con la realidad, si no hay dedicación a los cargos, si no se pisa la calle.
Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece. Nosotros debemos merecernos muy poco. Efectivamente, ellos no tienen toda la culpa de la penosa situación de nuestro pueblo, pero no parece que contribuyan mucho a solucionar los problemas, al contrario, parece que los agravan.