Hola Soy Morito:
Ahí te va in trozo de la historia
Los Visigodos bajo Ataulfo dejaron Italia (412) y fueron al sur de Galia y el norte de España. Las largas y complejas luchas de Ataúlfo para dominar el Sur de Las Galias le ocuparon varios años (411 a 414). En el 414 el rey Ataulfo, que tras una alianza con Honorio y con el Magister Militum Constancio, había vuelto a actuar por su cuenta, se casó con Gala Placida, hermana de Honorio. Constancio fue enviado a la zona y los visigodos fueron derrotados en Narbona. Constancio logró desviar a Ataulfo hacia Hispania (lo que le permitía conservar el Sur de la Galia), y los visigodos entraron en la Tarraconense el 415. En el 416 Ataúlfo propuso una alianza con el Imperio, en nombre del cual se encargaría de combatir a los Suevos, Alanos y Vándalos Asdingos y Silingos que ocupaban las provincias de Hispania, excepto la Tarraconense. Con tal motivo Ataúlfo se trasladó a Barcino (415 o 416), pero allí fue asesinado por el esclavo Dubius, a quien se supone instigado por su sucesor Sigerico o bien por el noble Barnolfo, supuesto amante de Gala Plácida.
La cúspide del poder Visigodo fue alcanzado durante el reinado de Eurico (466–84), quien completó la conquista de España. En 507, Alarico II fue derrotado en Vouillé por los Francos bajo Clodoveo, quien perdió todas sus posesiones al Norte de los Pirineos. Toledo fue declarada la nueva capital visigótica, y la historia de los visigodos se convirtió esencialmente en la historia de España.
El Reino Visigodo fue debilitado por las guerras con los Francos y los Vascos, y la penetración bizantina en el sur de España. El reino recobró su vigor al final de la sexta centuria bajo Leovigildo y Recaredo. La conversión de estos dos reyes al catolicismo facilitó la fusión de las poblaciones Visigoda e Hispano-Romana. El rey Recceswinto impuso (c.654) la ley visigótica común a ambos súbditos Godos y Romanos, que hasta entonces habían vivido bajo diferentes códigos legales (ver leyes Germánicas). Los Concilios de Toledo se convirtieron en la fuerza principal del estado visigodo, como consecuencia del debilitamiento de la monarquía.
El rey Wamba, sucesor de Recceswinto, fue depuesto por una guerra civil, que luego se tornó en una contienda generalizada a todo el reino. Cuando el último rey, Roderico, alcanzó el trono, su rivales se avocaron al líder Musulmán Tarik ibn el-Ziyad, quien, con su victoria (711) en una batalla cerca de Medina Sidonia, terminó con el Reino Visigodo e inaugura el período morisco en la Historia de España.
Epoca visigoda católica
Esta época se extiende desde la conversión de Recaredo y en el tercer Concilio de Toledo (589) a la conquista arábiga (711).
Los reyes católicos visigodos fueron veinte: Recaredo y (586), Liuva (601), Witerico (603), Gundemaro, Sisebuto (612), Recaredo II (621), Suintila (621), Sisenando (631), Chintila (636), Tulga (640), Chindasvinto (642), Recesvinto (649), Wanba (672), Ervigio (680), Egica (687), Witiza (701), Rodrigo (709), Agila II, Olmundo y Sisberto (711-756).
Visigodos e hispano-romanos
Al apoderarse los visigodos de Hispania eran arrianos y vivieron apartados de los hispano-romanos, teniendo distinta legislación que éstos. Los visigodos convirtieron la provincia romana Hispania en Estado independiente, aumentada con la Septimania o Galia Gótica, estableciendo el gobierno de la monarquia y los hispano-romanos la religión católica.
Alá es Grande.
Ahí te va in trozo de la historia
Los Visigodos bajo Ataulfo dejaron Italia (412) y fueron al sur de Galia y el norte de España. Las largas y complejas luchas de Ataúlfo para dominar el Sur de Las Galias le ocuparon varios años (411 a 414). En el 414 el rey Ataulfo, que tras una alianza con Honorio y con el Magister Militum Constancio, había vuelto a actuar por su cuenta, se casó con Gala Placida, hermana de Honorio. Constancio fue enviado a la zona y los visigodos fueron derrotados en Narbona. Constancio logró desviar a Ataulfo hacia Hispania (lo que le permitía conservar el Sur de la Galia), y los visigodos entraron en la Tarraconense el 415. En el 416 Ataúlfo propuso una alianza con el Imperio, en nombre del cual se encargaría de combatir a los Suevos, Alanos y Vándalos Asdingos y Silingos que ocupaban las provincias de Hispania, excepto la Tarraconense. Con tal motivo Ataúlfo se trasladó a Barcino (415 o 416), pero allí fue asesinado por el esclavo Dubius, a quien se supone instigado por su sucesor Sigerico o bien por el noble Barnolfo, supuesto amante de Gala Plácida.
La cúspide del poder Visigodo fue alcanzado durante el reinado de Eurico (466–84), quien completó la conquista de España. En 507, Alarico II fue derrotado en Vouillé por los Francos bajo Clodoveo, quien perdió todas sus posesiones al Norte de los Pirineos. Toledo fue declarada la nueva capital visigótica, y la historia de los visigodos se convirtió esencialmente en la historia de España.
El Reino Visigodo fue debilitado por las guerras con los Francos y los Vascos, y la penetración bizantina en el sur de España. El reino recobró su vigor al final de la sexta centuria bajo Leovigildo y Recaredo. La conversión de estos dos reyes al catolicismo facilitó la fusión de las poblaciones Visigoda e Hispano-Romana. El rey Recceswinto impuso (c.654) la ley visigótica común a ambos súbditos Godos y Romanos, que hasta entonces habían vivido bajo diferentes códigos legales (ver leyes Germánicas). Los Concilios de Toledo se convirtieron en la fuerza principal del estado visigodo, como consecuencia del debilitamiento de la monarquía.
El rey Wamba, sucesor de Recceswinto, fue depuesto por una guerra civil, que luego se tornó en una contienda generalizada a todo el reino. Cuando el último rey, Roderico, alcanzó el trono, su rivales se avocaron al líder Musulmán Tarik ibn el-Ziyad, quien, con su victoria (711) en una batalla cerca de Medina Sidonia, terminó con el Reino Visigodo e inaugura el período morisco en la Historia de España.
Epoca visigoda católica
Esta época se extiende desde la conversión de Recaredo y en el tercer Concilio de Toledo (589) a la conquista arábiga (711).
Los reyes católicos visigodos fueron veinte: Recaredo y (586), Liuva (601), Witerico (603), Gundemaro, Sisebuto (612), Recaredo II (621), Suintila (621), Sisenando (631), Chintila (636), Tulga (640), Chindasvinto (642), Recesvinto (649), Wanba (672), Ervigio (680), Egica (687), Witiza (701), Rodrigo (709), Agila II, Olmundo y Sisberto (711-756).
Visigodos e hispano-romanos
Al apoderarse los visigodos de Hispania eran arrianos y vivieron apartados de los hispano-romanos, teniendo distinta legislación que éstos. Los visigodos convirtieron la provincia romana Hispania en Estado independiente, aumentada con la Septimania o Galia Gótica, estableciendo el gobierno de la monarquia y los hispano-romanos la religión católica.
Alá es Grande.