Hola soy Morito.
Me alegra tener tantos amigos, Alá se lo recompensará. Yo tambien, soy muy paciente y pacífico, no me exalto por nada y menos por insultos.
Lo que a continuación transcribo, se lo dedico nuevamente a la Grande Mujer Lesbiana y Negra. Parece que no se entera. Sobretodo por el tono tan didactico que emplea. Y le agradezco lo del beso, aunque no se lo acepto. No quiero trato físico con homosexuales, aunque respeto su opción sexual.
Morito no miente, en todo caso mentiran los historiadores españoles a los que corresponden estos retazos de historia.
Si Morito se hace pesao es porque me pedis que repita y repita, porque alguien no va muy fino de entendederas.
La Península Ibérica antes de la apertura islámica estaba ocupada por los visigodos, es decir los godos occidentales que eran una tribu alemana. Comenzó la ocupación de la Península Ibérica por los godos al principio del siglo V de. J. , a continuación de la expulsión de los vándalos, y que a su vez, era otra tribu alemana que había ocupado la Península Ibérica en el siglo III de. J. Gobernaron los godos de forma arbitraria y trataron a la gente originaria del país como si fuesen esclavos a lo largo de todo su gobierno, hasta que fueron expulsados por los musulmanes. Su capital quedó constituida en la ciudad de Toledo, que ocupa el centro geográfico de la Península Ibérica, a orillas del río Tajo.
La gente de la Península Ibérica era idólatra como lo eran los godos hasta que aceptaron el cristianismo que fue entrando poco a poco en el país a finales del siglo III de. J. La religión cristiana se extendió en la Península según la escuela unitaria de los arrianos en el siglo IV de. J. Así fue como la gente de la Península Ibérica creyó en el Dios único (no creyeron en la Trinidad) y creyeron en Jesús como Profeta Enviado de Dios. Se adhirieron los gobernantes godos en Toledo a la misma escuela unitaria de los arrianos, convirtiéndose en la religión oficial del estado.
Quedó la situación en este estado hasta el 8 de mayo del año 589 de. De J. En que se celebró el III Concilio de Toledo, al que participó el rey Ricardo que junto al sacerdocio reprobaron la escuela arriana, y el estado se transformó de unitario a trinitario. A esto siguió una opresión continuada a los unitarios que duró largos años. La gente de Andalucía, al sur de la Península Ibérica, se adhirió a la escuela unitaria, sin complacerle cambio alguno. Pero después de unos años de castigo oficial fueron obligados a ocultar sus verdaderas creencias.
En este ambiente de rencor incontenible llegó el Islam al norte de Africa, y vio la gente de Al-Andalus a los musulmanes como sus hermanos de religión y conectaron con ellos como aquel que pide socorro. Y así fue como se preparó la apertura de Al-Andalus, con la mutua y completa colaboración entre los musulmanes árabes y bereberes en la orilla del Magreb por un lado y la gente autóctona de Al-Andalus en la otra orilla por otro lado, lo cuál facilitó la liberación de la Península Ibérica del dominio godo y de los trinitarios en un espacio de tiempo que no sobrepasa los tres años. Fue desde el año 92 al 95 de la Hégira (711-714 de. J.), es decir solamente 122 años después del golpe de estado trinitario, hasta tal punto que algunos intelectuales españoles contemporáneos describieron esta apertura del Islam en Al-Andalus como una revolución islámica en occidente.
Así fue como entró un territorio de una extensión no menor a 700.000 kilómetros cuadrados a la ‘Casa del Islam’. Este territorio incluye actualmente la mayoría de España de hoy, exceptuando una zona montañosa al noroeste compuesta por el País Vasco y Asturias. Así mismo incluía todo el estado de Portugal de hoy, y una gran parte del sur de Francia que comprendía las ciudades de Narbona, Carcasona y Nimes.
Los musulmanes otorgaron al pueblo una total libertad en la elección de su religión, quedando una minoría seguidores de la religión trinitaria cristiana, mientras que la mayoría regresó a la escuela unitaria arriana. Y con el paso del tiempo, en un espacio que no sobrepasó un siglo, todos los unitarios se incorporaron al Islam y se igualaron con él. La lengua árabe pasó a ser la lengua de su civilización y su cultura, sin embargo preservaron el romance para sus discursos. A estos millones de andalusíes que se hicieron musulmanes por voluntad propia y amor al Islam, se incorporó una pequeña corriente de emigrantes árabes, bereberes y otros y se integraron con ellos, de la misma forma que sucedió exactamente con relación al Magreb.
Alá es Grande.
Me alegra tener tantos amigos, Alá se lo recompensará. Yo tambien, soy muy paciente y pacífico, no me exalto por nada y menos por insultos.
Lo que a continuación transcribo, se lo dedico nuevamente a la Grande Mujer Lesbiana y Negra. Parece que no se entera. Sobretodo por el tono tan didactico que emplea. Y le agradezco lo del beso, aunque no se lo acepto. No quiero trato físico con homosexuales, aunque respeto su opción sexual.
Morito no miente, en todo caso mentiran los historiadores españoles a los que corresponden estos retazos de historia.
Si Morito se hace pesao es porque me pedis que repita y repita, porque alguien no va muy fino de entendederas.
La Península Ibérica antes de la apertura islámica estaba ocupada por los visigodos, es decir los godos occidentales que eran una tribu alemana. Comenzó la ocupación de la Península Ibérica por los godos al principio del siglo V de. J. , a continuación de la expulsión de los vándalos, y que a su vez, era otra tribu alemana que había ocupado la Península Ibérica en el siglo III de. J. Gobernaron los godos de forma arbitraria y trataron a la gente originaria del país como si fuesen esclavos a lo largo de todo su gobierno, hasta que fueron expulsados por los musulmanes. Su capital quedó constituida en la ciudad de Toledo, que ocupa el centro geográfico de la Península Ibérica, a orillas del río Tajo.
La gente de la Península Ibérica era idólatra como lo eran los godos hasta que aceptaron el cristianismo que fue entrando poco a poco en el país a finales del siglo III de. J. La religión cristiana se extendió en la Península según la escuela unitaria de los arrianos en el siglo IV de. J. Así fue como la gente de la Península Ibérica creyó en el Dios único (no creyeron en la Trinidad) y creyeron en Jesús como Profeta Enviado de Dios. Se adhirieron los gobernantes godos en Toledo a la misma escuela unitaria de los arrianos, convirtiéndose en la religión oficial del estado.
Quedó la situación en este estado hasta el 8 de mayo del año 589 de. De J. En que se celebró el III Concilio de Toledo, al que participó el rey Ricardo que junto al sacerdocio reprobaron la escuela arriana, y el estado se transformó de unitario a trinitario. A esto siguió una opresión continuada a los unitarios que duró largos años. La gente de Andalucía, al sur de la Península Ibérica, se adhirió a la escuela unitaria, sin complacerle cambio alguno. Pero después de unos años de castigo oficial fueron obligados a ocultar sus verdaderas creencias.
En este ambiente de rencor incontenible llegó el Islam al norte de Africa, y vio la gente de Al-Andalus a los musulmanes como sus hermanos de religión y conectaron con ellos como aquel que pide socorro. Y así fue como se preparó la apertura de Al-Andalus, con la mutua y completa colaboración entre los musulmanes árabes y bereberes en la orilla del Magreb por un lado y la gente autóctona de Al-Andalus en la otra orilla por otro lado, lo cuál facilitó la liberación de la Península Ibérica del dominio godo y de los trinitarios en un espacio de tiempo que no sobrepasa los tres años. Fue desde el año 92 al 95 de la Hégira (711-714 de. J.), es decir solamente 122 años después del golpe de estado trinitario, hasta tal punto que algunos intelectuales españoles contemporáneos describieron esta apertura del Islam en Al-Andalus como una revolución islámica en occidente.
Así fue como entró un territorio de una extensión no menor a 700.000 kilómetros cuadrados a la ‘Casa del Islam’. Este territorio incluye actualmente la mayoría de España de hoy, exceptuando una zona montañosa al noroeste compuesta por el País Vasco y Asturias. Así mismo incluía todo el estado de Portugal de hoy, y una gran parte del sur de Francia que comprendía las ciudades de Narbona, Carcasona y Nimes.
Los musulmanes otorgaron al pueblo una total libertad en la elección de su religión, quedando una minoría seguidores de la religión trinitaria cristiana, mientras que la mayoría regresó a la escuela unitaria arriana. Y con el paso del tiempo, en un espacio que no sobrepasó un siglo, todos los unitarios se incorporaron al Islam y se igualaron con él. La lengua árabe pasó a ser la lengua de su civilización y su cultura, sin embargo preservaron el romance para sus discursos. A estos millones de andalusíes que se hicieron musulmanes por voluntad propia y amor al Islam, se incorporó una pequeña corriente de emigrantes árabes, bereberes y otros y se integraron con ellos, de la misma forma que sucedió exactamente con relación al Magreb.
Alá es Grande.