Zapaterofobia
06.10.05 @ 14:32:32.
Texto de la intervención de Enrique de Diego en la presentación de su libro Zp en el país de las maravillas, publicado por Libros Libres.
Asistimos cada día, como Alicia cayendo en la madriguera del conejo blanco, a un cúmulo de prodigios liderados por esa luminaria que es Zp:
Se ha firmado la alianza de civilizaciones, ya no existe el hambre en el mundo y españa es una nación de naciones. ¿Estamos o no estamos en el país de las maravillas?
De esta manera la España que vivimos supera la realidad, incluso la ficción y entra de lleno en el campo de lo onírico
Zp en el país de las maravillas no es un libro apto para progres.
Es muy recomendable para quienes padezcan de zapaterofobia, nueva patología, de la que soy una clara víctima. Zapaterobia es la irrefrenable e incontrolable aversión a Zapatero. Es considerar chorradas donde la Ser y Prisa ven ideas deslumbrantes. Es cambiar de canal cada vez que sale zapatero y, como sale en todas, pues sólo ver películas, americanas, por supuesto. O darse de baja del Plus. Es considerar que Carmen Calvo es una ignorante proteica o que el ministerio de Vivienda sólo sirve para ponerle un piso a María Antonia Trujillo o que Cristina Narbona es tan inútil que se pasa la vida culpando e insultando a los ciudadanos o que Fidel Castro es un tirano o que Hugo Chávez es un populista de cuarta o cosas así.
He tratado de curarme escribiendo Zp en el país de las maravillas, pero la enfermedad ha avanzado a estadios más agudos. Mi libro, por experiencia, tiene efectos paliativos, en pequeñas dosis, porque destila humor corrosivo. De un tirón, retroalimenta la patología.
Para la zapaterofobia hay dos soluciones: o acudir a la consulta del doctor Aquilino Polaino, el mejor psicopatólogo español, o difundir mi libro. Si la zapaterofobia se generaliza pasará a ser la normalidad. Por ejemplo, dejaríamos de subvencionar el cine español, pero, claro, por esa línea, ¿de qué vivirían los progres?
Bueno, hay un último capítulo que es una carga de profundidad: de la rebelión cívica a la movilización general. Muy relacionado con él están las personas elegidas que me acompañan como presentadores, Francisco José Alcaraz y Benigno Blanco, que representan a los movimientos más activos de la sociedad civil, que, por cierto, no es el palco del Real Madrid ni la patronal catalana. Hay que derrocar cívica y democráticamente a este gobierno, surgido de los días de infamia. Quizás la zapaterofobia sólo tenga cura cuando Zapatero sea un vago recuerdo de una pesadilla lejana.
Hemos conocido a un presidente sin sonrisa, como Aznar, pero una sonrisa sin presidente, tal prodigio nos estaba reservado a los españoles de este tiempo.
06.10.05 @ 14:32:32.
Texto de la intervención de Enrique de Diego en la presentación de su libro Zp en el país de las maravillas, publicado por Libros Libres.
Asistimos cada día, como Alicia cayendo en la madriguera del conejo blanco, a un cúmulo de prodigios liderados por esa luminaria que es Zp:
Se ha firmado la alianza de civilizaciones, ya no existe el hambre en el mundo y españa es una nación de naciones. ¿Estamos o no estamos en el país de las maravillas?
De esta manera la España que vivimos supera la realidad, incluso la ficción y entra de lleno en el campo de lo onírico
Zp en el país de las maravillas no es un libro apto para progres.
Es muy recomendable para quienes padezcan de zapaterofobia, nueva patología, de la que soy una clara víctima. Zapaterobia es la irrefrenable e incontrolable aversión a Zapatero. Es considerar chorradas donde la Ser y Prisa ven ideas deslumbrantes. Es cambiar de canal cada vez que sale zapatero y, como sale en todas, pues sólo ver películas, americanas, por supuesto. O darse de baja del Plus. Es considerar que Carmen Calvo es una ignorante proteica o que el ministerio de Vivienda sólo sirve para ponerle un piso a María Antonia Trujillo o que Cristina Narbona es tan inútil que se pasa la vida culpando e insultando a los ciudadanos o que Fidel Castro es un tirano o que Hugo Chávez es un populista de cuarta o cosas así.
He tratado de curarme escribiendo Zp en el país de las maravillas, pero la enfermedad ha avanzado a estadios más agudos. Mi libro, por experiencia, tiene efectos paliativos, en pequeñas dosis, porque destila humor corrosivo. De un tirón, retroalimenta la patología.
Para la zapaterofobia hay dos soluciones: o acudir a la consulta del doctor Aquilino Polaino, el mejor psicopatólogo español, o difundir mi libro. Si la zapaterofobia se generaliza pasará a ser la normalidad. Por ejemplo, dejaríamos de subvencionar el cine español, pero, claro, por esa línea, ¿de qué vivirían los progres?
Bueno, hay un último capítulo que es una carga de profundidad: de la rebelión cívica a la movilización general. Muy relacionado con él están las personas elegidas que me acompañan como presentadores, Francisco José Alcaraz y Benigno Blanco, que representan a los movimientos más activos de la sociedad civil, que, por cierto, no es el palco del Real Madrid ni la patronal catalana. Hay que derrocar cívica y democráticamente a este gobierno, surgido de los días de infamia. Quizás la zapaterofobia sólo tenga cura cuando Zapatero sea un vago recuerdo de una pesadilla lejana.
Hemos conocido a un presidente sin sonrisa, como Aznar, pero una sonrisa sin presidente, tal prodigio nos estaba reservado a los españoles de este tiempo.