ANDRéS VILLENA OLIVER
19/11/2006Comentario impertinente
Cuesta abajo y sin frenos
Que un partido de masas como el PP haya incurrido en tamaños errores en su último vídeo musical –pues parece que no pretendían criticar al Gobierno con éste, sino hacer meras pruebas de imagen, sonido y titulares- habrá provocado probablemente que el nivel de vergüenza ajena entre los electores de este país esté alcanzando cotas insultantemente elevadas. Sólo faltó que saliera la figura de Rajoy como ministro de Interior en 1996 y podrían haber mandado el documental a alguno de esos concursos de la tele, en los que el argumento de que “un chino se resbala y se pega un trompazo” está ya más que amortizado.
Por desgracia, la política no ha escapado a la dictadura de la moda y, ahora, lo que se lleva son los “vídeos de impacto”. Producciones en las que no se dice nada nuevo de lo que se declara diariamente, pero en las que se utilizan todos los recursos disponibles para producir el efecto más potente posible en el espectador. De este modo, imagen fija y móvil, sonidos, ruidos y música pretenden producir un mensaje que se grabe a fuego en el inconsciente colectivo. La enorme influencia de lo audiovisual hoy día ha provocado que, para algunos grupos, sea imprescindible esta vía para difundir ciertas ideas. Un recurso poderoso y al que resulta difícil renunciar. Pero que hay que saber utilizarlo para producir el efecto adecuado.
La destructiva actitud de la oposición conservadora no les lleva a ningún sitio y, además –como se ha podido ver en este último producto- se lleva a cabo sin profesionalidad alguna. Pero provocar risa cuando se pretende meter miedo es una señal de fracaso seguro. Al menos eso dicen los novelistas de terror, a los que muchos somos aficionados.
El PP se encuentra ahora mismo como Bush tras las legislativas: abierto a todo tipo de sugerencias. Dispuestos a transcribir en el Congreso lo que publique en portada el rotativo de Pedro J.; proclives a hacer play back de lo que Jiménez Losantos cante por las mañanas ante su micrófono; encantados de dejarse llevar por la corriente más radical que exista en el momento, o prestos a vincular directamente la inmigración con la criminalidad (inmigrante=maleante) con la esperanza de que, algún día, la casualidad palie la falta de liderazgo de un partido que marcha cada vez más cerca del trompazo y, con un líder, Mariano Rajoy, que, cada vez más claramente, está destinado a un olvido sin precedentes. ... (ver texto completo)
19/11/2006Comentario impertinente
Cuesta abajo y sin frenos
Que un partido de masas como el PP haya incurrido en tamaños errores en su último vídeo musical –pues parece que no pretendían criticar al Gobierno con éste, sino hacer meras pruebas de imagen, sonido y titulares- habrá provocado probablemente que el nivel de vergüenza ajena entre los electores de este país esté alcanzando cotas insultantemente elevadas. Sólo faltó que saliera la figura de Rajoy como ministro de Interior en 1996 y podrían haber mandado el documental a alguno de esos concursos de la tele, en los que el argumento de que “un chino se resbala y se pega un trompazo” está ya más que amortizado.
Por desgracia, la política no ha escapado a la dictadura de la moda y, ahora, lo que se lleva son los “vídeos de impacto”. Producciones en las que no se dice nada nuevo de lo que se declara diariamente, pero en las que se utilizan todos los recursos disponibles para producir el efecto más potente posible en el espectador. De este modo, imagen fija y móvil, sonidos, ruidos y música pretenden producir un mensaje que se grabe a fuego en el inconsciente colectivo. La enorme influencia de lo audiovisual hoy día ha provocado que, para algunos grupos, sea imprescindible esta vía para difundir ciertas ideas. Un recurso poderoso y al que resulta difícil renunciar. Pero que hay que saber utilizarlo para producir el efecto adecuado.
La destructiva actitud de la oposición conservadora no les lleva a ningún sitio y, además –como se ha podido ver en este último producto- se lleva a cabo sin profesionalidad alguna. Pero provocar risa cuando se pretende meter miedo es una señal de fracaso seguro. Al menos eso dicen los novelistas de terror, a los que muchos somos aficionados.
El PP se encuentra ahora mismo como Bush tras las legislativas: abierto a todo tipo de sugerencias. Dispuestos a transcribir en el Congreso lo que publique en portada el rotativo de Pedro J.; proclives a hacer play back de lo que Jiménez Losantos cante por las mañanas ante su micrófono; encantados de dejarse llevar por la corriente más radical que exista en el momento, o prestos a vincular directamente la inmigración con la criminalidad (inmigrante=maleante) con la esperanza de que, algún día, la casualidad palie la falta de liderazgo de un partido que marcha cada vez más cerca del trompazo y, con un líder, Mariano Rajoy, que, cada vez más claramente, está destinado a un olvido sin precedentes. ... (ver texto completo)
