Nos acompañaba en nuestro
paseo hasta el Muro,
camino de la
estación, el olor a tierra mojada, y nuestra vista se alegraba al contemplar la amarilla
flor de la Aliaga, y la azul-violeta del Romero que crecen en los costones de la
carretera.
A nuestra derecha, subiendo, la
Fuente Juantieso con su tímido chorrillo permanente, suficiente para mantener lleno el
Pilón que da de beber a los animalillos del
campo, y de espaldas a la fuente, luciendo un exuberante verdor en su poblada vegetación, la Cuesta
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