Hola paisanos y visitantes¡ De nuevo, un año más, estamos a las puertas del Vitor. Al entrar en ésta página y ver esa foto del estandarte en la puerta de la sacristía, una profunda emoción me ha embargado. Realmente no se podría decir que sea fe. En general, la razón predomina en mí ante esa fé que la Iglesia siempre se encarga de aplicar. La mitad de las cosas que proclaman, luego no las cumplen ni practican, no dan ejemplo. Atacan la mitad de lo que quieren que hagamos.
Sin embargo, la fiesta del Vitor, en su conjunto, aunque sea de carácter religioso, inspira en mí y en mucha gente con pensamientos parecidos algo que no explica ninguna doctrina. El amor, la amistad, el cariño, la sensación de que un año más volvemos a estar todos juntos, volvemos a vernos después de quizás demasiado tiempo, el recuerdo de aquellos que el año anterior estuvieron y de aquellos que faltan desde hace ya tiempo. éstos siguen existiendo, mientras los recordamos. En definitiva, la emoción, el sentimiento de alegría, el momento único que cada 7 y 8 de diciembre vivimos es algo inexplicable, algo que una religión y sus representantes jamás podrá explicar. Pero quizás, habrá que llamarle fe. Eso sí una fe libre. Disfrutad un año más. VITOR¡.
Sin embargo, la fiesta del Vitor, en su conjunto, aunque sea de carácter religioso, inspira en mí y en mucha gente con pensamientos parecidos algo que no explica ninguna doctrina. El amor, la amistad, el cariño, la sensación de que un año más volvemos a estar todos juntos, volvemos a vernos después de quizás demasiado tiempo, el recuerdo de aquellos que el año anterior estuvieron y de aquellos que faltan desde hace ya tiempo. éstos siguen existiendo, mientras los recordamos. En definitiva, la emoción, el sentimiento de alegría, el momento único que cada 7 y 8 de diciembre vivimos es algo inexplicable, algo que una religión y sus representantes jamás podrá explicar. Pero quizás, habrá que llamarle fe. Eso sí una fe libre. Disfrutad un año más. VITOR¡.