Del ABC de hoy:
«Todos creíamos que mi ex marido me iba a matar a mí, no a mis hijos»
CRUZ MORCILLO. MADRID
Paloma Acebrón tiene en la mano una orden de alejamiento vigente hasta noviembre de 2007, dos juicios pendientes con su ex marido por malos tratos y una solicitud a la juez para que modifique el régimen de visitas de sus hijos. Nada ha servido para salvar a sus dos niños, de seis y nueve años. El día de Nochebuena, a las cinco de la tarde, murieron en la carretera que va de Tarancón a Horcajo de Santiago, en Cuenca. Conducía su padre, que también perdió la vida en una recta «por una posible distracción del conductor», según el atestado inicial de la Guardia Civil.
Los dos niños y el padre, que vivían en Madrid, se dirigían a Horcajo para pasar la Navidad con la familia paterna. Paloma tiene sentencia de divorcio desde abril de este año, pero el régimen de visitas estipulado fijaba una semana en Navidad con el progenitor, así que el viernes volvió a despedirse de los pequeños con una punzada en la boca del estómago. Se quedó con su tercer hijo, de dos años, que padece una minusvalía.
Fue la última vez que los vio con vida. «El mayor iba resignado, no protestaban, lo tenían asumido. Mientras vivíamos juntos nunca hubo problemas con los niños, pero hace poco varios padres se quejaron porque le insultaba en los partidos de fútbol diciéndole que no valía para nada», cuenta Paloma a ABC mordiéndose la rabia.
«Todos pensábamos que me iba a matar a mí -prosigue al otro lado del teléfono-, no a mis dos niños. Lo que sí me rondaba por la cabeza es que un día iba a estrellarlos porque siempre conducía demasiado rápido, de ahí las multas y multas que le llegaban».
Paloma, que pasma por su serenidad quizá aún producto del descreimiento, insiste en que no sabe si el sábado su ex marido viajaba muy rápido, si había bebido o tomado alguna sustancia. «Son conjeturas, porque a mí no me han dicho nada y no pueden hacer prueba de alcoholemia debido al estado de los cuerpos. No son especulaciones que era bebedor y había estado en tratamiento para dejar la cocaína».
«Feliz Navidad»
El coche de las víctimas se salió de la vía a la altura de Fuente de Pedro Naharro, se estrelló contra una arqueta de cemento y se incendió. Los tres ocupantes murieron en el acto y sus cuerpos quedaron calcinados. «Un conocido se cruzó con él y dice que iba demasiado rápido», asegura Paloma, que denunció a su marido por primera vez el 17 de agosto de 2005. Unas horas antes le había dicho a él que no podía aguantar más, que me quería separar.
A la una de la mañana, el individuo, según figura en la denuncia presentada en el Juzgado, cogió a los niños desnudos y descalzos y se los llevó. Hubo otras dos denuncias que costaron al presunto maltratador tres fines de semana en el calabozo. Había dos juicios pendientes y mucho dolor.
Paloma ha estado todo el día en el tanatorio de Cuenca esperando poder llevar los cuerpos de sus hijos a Madrid. Le quedan todas las lágrimas del mundo, pero están en silencio a la espera de acontecimientos. Como pronto, podrá enterrar a los pequeños el viernes debido a las pruebas de ADN.
El 20 de diciembre su ex marido le mandó un mensaje al móvil: «Feliz Navidad». Quedó grabado. Nada más. Tenía prohibido comunicarse con ella por cualquier medio, pero una vez más no cumplió.
Sin conjeturas.
«Todos creíamos que mi ex marido me iba a matar a mí, no a mis hijos»
CRUZ MORCILLO. MADRID
Paloma Acebrón tiene en la mano una orden de alejamiento vigente hasta noviembre de 2007, dos juicios pendientes con su ex marido por malos tratos y una solicitud a la juez para que modifique el régimen de visitas de sus hijos. Nada ha servido para salvar a sus dos niños, de seis y nueve años. El día de Nochebuena, a las cinco de la tarde, murieron en la carretera que va de Tarancón a Horcajo de Santiago, en Cuenca. Conducía su padre, que también perdió la vida en una recta «por una posible distracción del conductor», según el atestado inicial de la Guardia Civil.
Los dos niños y el padre, que vivían en Madrid, se dirigían a Horcajo para pasar la Navidad con la familia paterna. Paloma tiene sentencia de divorcio desde abril de este año, pero el régimen de visitas estipulado fijaba una semana en Navidad con el progenitor, así que el viernes volvió a despedirse de los pequeños con una punzada en la boca del estómago. Se quedó con su tercer hijo, de dos años, que padece una minusvalía.
Fue la última vez que los vio con vida. «El mayor iba resignado, no protestaban, lo tenían asumido. Mientras vivíamos juntos nunca hubo problemas con los niños, pero hace poco varios padres se quejaron porque le insultaba en los partidos de fútbol diciéndole que no valía para nada», cuenta Paloma a ABC mordiéndose la rabia.
«Todos pensábamos que me iba a matar a mí -prosigue al otro lado del teléfono-, no a mis dos niños. Lo que sí me rondaba por la cabeza es que un día iba a estrellarlos porque siempre conducía demasiado rápido, de ahí las multas y multas que le llegaban».
Paloma, que pasma por su serenidad quizá aún producto del descreimiento, insiste en que no sabe si el sábado su ex marido viajaba muy rápido, si había bebido o tomado alguna sustancia. «Son conjeturas, porque a mí no me han dicho nada y no pueden hacer prueba de alcoholemia debido al estado de los cuerpos. No son especulaciones que era bebedor y había estado en tratamiento para dejar la cocaína».
«Feliz Navidad»
El coche de las víctimas se salió de la vía a la altura de Fuente de Pedro Naharro, se estrelló contra una arqueta de cemento y se incendió. Los tres ocupantes murieron en el acto y sus cuerpos quedaron calcinados. «Un conocido se cruzó con él y dice que iba demasiado rápido», asegura Paloma, que denunció a su marido por primera vez el 17 de agosto de 2005. Unas horas antes le había dicho a él que no podía aguantar más, que me quería separar.
A la una de la mañana, el individuo, según figura en la denuncia presentada en el Juzgado, cogió a los niños desnudos y descalzos y se los llevó. Hubo otras dos denuncias que costaron al presunto maltratador tres fines de semana en el calabozo. Había dos juicios pendientes y mucho dolor.
Paloma ha estado todo el día en el tanatorio de Cuenca esperando poder llevar los cuerpos de sus hijos a Madrid. Le quedan todas las lágrimas del mundo, pero están en silencio a la espera de acontecimientos. Como pronto, podrá enterrar a los pequeños el viernes debido a las pruebas de ADN.
El 20 de diciembre su ex marido le mandó un mensaje al móvil: «Feliz Navidad». Quedó grabado. Nada más. Tenía prohibido comunicarse con ella por cualquier medio, pero una vez más no cumplió.
Sin conjeturas.