Yo no estoy de copas, ni le pago a mi hija sus copas, y menos de alcohol. Y mi hija de momento no he detectado que beba. Pero tengo más pequeños que no sé qué pasará si seguimos a este ritmo. No se dan cuenta que el cachondeíto popular está metiendo en una droga dura a los jóvenes, algunos casi niños. Y todo para engordar las arcas de cuatro locales de desaprensivos que van a por la pela. Y sigo diciendo que las autoridades municipales y del orden público no controlan el tema. Y a lo mejor es que viven de forma indirecta... Yo me entiendo.
Pero que se anden con cuidado estos impresentables.
Pero que se anden con cuidado estos impresentables.