HORCAJO DE SANTIAGO: A la “señorita” que nos impone como obligación la lectura...

A la “señorita” que nos impone como obligación la lectura del libro Ave Maria, decirle cuatro cosillas:

1- ¿Cómo que obligatorio? Por Dios¡¡ La lectura es maravillosa, pero ¿Quien es usted para obligarme a mi o a cualquier otra persona a leer dicho libro?, lo puede usted recomendar, eso si, pero nunca obligar a su lectura. Recuerde que estamos en democracia, cada uno puede leer lo que se le antoje. Se podría decir que a usted le gustaría vivir en una dictadura.
2- Con respecto al Vitor y a nuestra Patrona, como fiesta y como tradición que es, cada uno la vivimos o la sentimos de diferente manera, unos lloran ante la imagen, otros sonríen, unos vitorean a grito pelado y otros en pleno silencio. Como todas las cosas, unos mejor y otros peor. Por tanto, usted tampoco me puede decir a mi ni a nadie como vivir el Vitor o el amor hacia La Virgen. Nuevamente hace usted uso de la Dictadura
3- Cuando usted hace referencia a las ideologías falsas que alguien (usted no dice quien) quiere imponerle, esos matrimonios antinaturales, el aborto o los tres meses para que se dé la separación matrimonial, creo que usted no se ha parado a pensar lo que supone eso. Le voy a poner unos ejemplos, para que pueda entenderlo
- supongamos, que usted tiene 16 añitos, y regresa a su casa una tarde de invierno, y tiene la desgracia de que un malhechor le ataca y abusa sexualmente de usted. Pobre niña, queda embarazada de tan corta edad y además por una situación violenta y no deseada. ¿Dígame, usted que haría? Al infierno con ella.
- Supongamos de nuevo, que usted se acaba de casar, tras un largo noviazgo, y de buenas a primeras su marido cambia, la buena persona que parecía ser de novio, cambió. El primer mes de matrimonio, una tunda, usted pasa una semana ingresada en el hospital de lo fuerte que le dió, victima de maltrato fisico y psíquico, y por ello debería de aguantarse de por vida todas las restantes palizas e insultos que su amado le quisiera proporciona. ¿Dígame, usted que haría? A las llamas del fuego rojo.
- Supongamos que usted tiene un hijo, porque no? Y con 18 años le dice que es homosexual, que le gusta las personas de su mismo sexo. Que haría?, lo llevaría al médico, al psiquiatra, lo metería a sacerdote o a monja, por Dios es antinatural¡ Simplemente imagínese que tiene un amigo homosexual, que haría lo discriminaría por ello, o simplemente se alegraría por él si tuviera las mismas oportunidades para todo al igual que usted. ¿Dígame que haría? Al infierno con él.
Por todo cuanto he expuesto, usted cree que se debe arder en el infierno?

4- Tampoco creo que usted Deva decir quien merece o no representar este pueblo Divino y Mariano.
5- Y por último, creo que se ha pecado de modestia en la realización del libro, seguro que ha habido más personas que han trabajado en él y no se han llevado tantos honores.
Sin más, un saludo y que cada persona decida realizar su vida, conforme a sus principios y valores y no a los que le impongan.