El dialogo con la juventud se ha tornado realmente dificultoso, sobre todo para los que ya hemos pasado los treinta… para los cuarenta. Digamos los que en este momento tenemos cuarenta y tantos. Cuarenta y quince. Empecemos por aceptar que a nosotros el paso del tiempo, en efecto, nos ha modificado. En materia de sexo, por ejemplo, lo que antes nos parecía moralmente inaceptable, ahora nos resulta tristemente inalcanzable. Como dicen los libros de sexología: “cuantos más años a cuestas, mas te cuesta ... (ver texto completo)