Pues teniendo como delante los ojos el Esposo este orden, y como deleitándose en contemplar esta imagen, en el lugar que digo lo va loando como si loara en una persona sola y hermosa sus miembros. Porque dice que sus ojos, que eran la nube y el fuego que les servían de guía, eran como de paloma. Y sus cabellos, que es lo que se descubre primero y el cuartel de los que iban delante, como hatos de cabras. Y sus dientes, que son Gad y Rubén, como manadas de ovejas. Y sus labios y habla, que eran los ... (ver texto completo)