Aquellos que hoy defienden nuestras
tradiciones a ultranza, se consideran hijos del
pueblo, aunque en realidad atenderían al adjetivo de"agregaos", se ponen detrás del
santo para que los vean, son los mismos que en su día no fueron capaces de pagar "la patente" (
tradición de gran raigambre en la villa en aquellos años en el pueblo) con el consiguiente número que se montó motivado por la negativa. No obstante, hoy eres el abanderado y defensor de nuestros intereses, muchas gracias ¡Te queremos! Continua
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