MARTIROLOGIO
EL PROVENCIO
(Provincia: Cuenca, - Arciprestazgo: San Clemente. - Habitantes: 4, 000)
La población de El Provencio, en su totalidad, era católica y había sido educada en los ideales históricos de España. En el orden religioso se había introducido algo la indiferencia práctica, pero en ningún caso la impiedad; hasta en la época de mayor propaganda impía y de persecución religiosa, la casi totalidad de los vecinos se declaraban católicos, )' la Piedad pública tradicional subsistía con sus numerosas cofradías, algunas muy antiguas y florecientes, como la del Santísimo Sacramento, la de la Virgen: del Rosario, la de San Antón, San Isidro, etc., que en tiempos anteriores habían tenido una vida muy exuberante. La moral, en un sentido general, se podía calificar de buena, y en algunos casos también de ejemplar. «En lo social, desde 1931, se dejaba sentir la amplia propaganda marxista, pero no en sentido rabioso ni revolucionario.»
«Todos los partidos políticos tenían aquí sus representaciones más o menos numerosas, tanto las derechas como las izquierdas, predominando éstas en número, pero la mayoría de los izquierdistas lo eran, no por malicia ni por ideales, sino por error y por luchas políticas entre familias.»
Instaurado el terrorismo rojo, ya en febrero de 1936, fueron profanadas con refinamiento satánico la iglesia parroquial y la ermita de San Antonio, que fueron quemadas y destrozadas quedando «totalmente desmanteladas». Todas las imágenes, los sagrarios, los altares y los retablos, hasta el gigantesco de la iglesia parroquial, «primorosamente decorado y ornamentado», fueron enteramente destruidos. Las imágenes sagradas, destrozadas, arrastradas y mofadas fueron quemadas en una hoguera encendida en la plaza; las de San Pedro, San Pablo fueron varios días objeto de mofa y de sarcasmo constante, a la entrada y salida del pueblo. Se llevaron los vasos sagrados, después de haberlos profanado bebiendo vino en sus orgías, con algunos otros objetos de valor. Destrozaron igualmente un gran órgano de mérito, y se llevaron o destruyeron todos los objetos del culto: ropas, ornamentos, 5 cálices, 3 copones, cruces, incensarios, crismeras, candeleros, 2 campanas de 300 kilos. Una alfombra Preciosa, de Cuenca, de mérito artístico, ha sido recuperada, pero «casi pulverizada. Un magnífico lienzo, representando a San Francisco, ha desaparecido; de un Cristo grande de marfil sólo se ha recuperado un brazo. De todas las imágenes, algunas de talla estupenda, como un Cristo yacente y una imagen de Nuestra Señora de la Asunción, de todos los retablos en los cuales había gran riqueza artística, de todas las ropas y ornamentos, «no ha quedado ni rastro» .
En alabanza de los vecinos de El Provencio, se debe decir que se respetaron todos y se defendieron mutuamente, de manera que, aun en medio del terror y de los peligros y de las amenazas, no consintieron que fuera asesinada ninguna persona, ni de las más destacadas por su religiosidad y sus ideas católicas.
A primeros de septiembre de 1936 ocurrió un hecho que, en general, todos consideraron como «castigo de Dios», según sus inescrutables designios. En la carretera se pararon unos milicianos forasteros, "para tirotear la imagen de San Pablo», que estaba expuesta a las burlas de los marxistas; una de las balas rebotó en la imagen con tanta fuerza y acierto, que causó, en uno de los "fusiladores» , una "herida tan grave, que días después dejaba este mundo para dar a Dios cuenta de su sacrilegio». Este hecho tuvo gran resonancia e influencia.
La vida religiosa, bajo el dominio del terror y de la persecución, tuvo un desarrollo intenso en El Provencio, conservándose como el fuego debajo de la ceniza, a pesar de todos los sacrilegios, de las amenazas y de los peligros. Se conservó secretamente la sagrada Eucaristía, «que en diversos sitios, a veces simultáneamente, recibía Pleitesía y vasallaje» "En diversas casas, y por personas de todas clases y edades, se hacían novenas en todas las épocas, y a veces se reunían en crecido número para rezar...» «También se rezaba el Rosario perpetuo, se administraron algunos bautismos, se celebró un matrimonio canónico..."
Resumen
Iglesia saqueada y destrozada. . . . . . . . . . . . .1
Ermita o capilla saqueada y destrozada. . . .. .1
Altares, imágenes y retablos destrozados.. .. .todos
Cálices desaparecidos.5
Copones desaparecidos. . . . . . . . . . .. . . . . . .3
Campanas destrozadas y desaparecidas. .. . . Más de 2
Organo destrozado.. . .. . . . .. . .. . . . . . . . 1
Asesinados en total.4
Muertos en el frente.4
Muertos en total. - . . . . . . .. . . . . . . . .. .8
Bonilla Valladolid, Cipriano
Nació el día 15 de abril de 1908, Sacerdote. Murió asesinado el día 21 de agosto de 1.936, a las tres de la madrugada, en el Puente de la Oveja o Tierra de los Monjes. Padres: , Anibiliano (4-V1II-l881) Y Antonia (6-V111-1883). Hermanos: Petra (3-III-1911), Antonia (13-VI-1914), Lucrecia (1O-IV-1916), Vicente (8-1V-1919), Anibiliano (20-V-1924) y Enriqueta (7-IX-1928).
Era coadjutor de la Parroquia, sacerdote ejemplar, muy piadoso, celosísimo y fiel cumplidor de sus deberes, incansable en las tareas apostólicas y fundador de la sección masculina de Acción Católica en la localidad. El día 20 de julio de 1936, a la una de la mañana, fué detenido en su domicilio por una cuadrilla de escopeteros, "únicamente por ser sacerdote y organizador de la Acción Católica». Conducido a la cárcel, soportó con la mayor resignación y paciencia todos los escarnios y malos tratos de que fué hecho objeto; en varias ocasiones lo atormentaron tan cruelmente y sin piedad, que llegó a brotarle sangre por distintos sitios de su cuerpo, sin que exhalara ni una sola queja. En la prisión, no cesaba de exhortar a sus compañeros para que permanecieran fieles a las enseñanzas de Cristo. Los verdugos intentaron obligarle a blasfemar el santo nombre dc Dios con amenazas y castigos, a los cuales contestaba siempre: "Antes prefiero la muerte que ofender a mi Dios con un pecado mortal» En la noche del 20 de agosto, presintiendo su fin cercano, se confesó con otro sacerdote, y en la madrugada del 21, junto con otras dos víctimas de Puebla de Almoradiel, fue asesinado, mientras gritaba:' «¡Viva Cristo Rey!"
Bonilla Bonilla, Gregorio
Nació el año 1.913. Murió asesinado en Septiembre de 1.937 en El Pardo. Padres: Juan Francisco Bonilla Martínez y María Bonilla Gracia.
Incorporado forzosamente en el ejército rojo, fué denunciado y asesinado inmediatamente por sus ideas religiosas y patrióticas, ignorándose otros detalles.
Calero García, Francisco
Nació el año 1.916. Murió asesinado el día 24 de junio de 1.938 en el frente de Levante. Padres: Anastasio Calero Campos y Celedonia García.
Incorporado al ejército rojo con su quinta, estaba acechando la ocasión de pasarse a las filas nacionales, cuando fue acusado por su fe religiosa y sus ideales, y fue asesinado sin más averiguaciones.
Diaz León, Telesforo
Nació el año 1908. Murió en combate, el día 17 de junio de 1938, en el frente de Castellón, Casado con Rosa Carrasco Pellejero.
Al ser llamada su quinta, se incorporó en el ejército rojo, anunciando en el pueblo "que su estancia en tales filas sería breve», por ser persona llena de fe religiosa y de amor patriótico. A los pocos días de pisar el frente, se pasó a las filas nacionales, en las cuales sirvió al sublime ideal de su vida, hasta que "murió por Dios y por España".
González Gracia, Lorenzo
Sargento, Murió en combate, en el frente del Ebro, el día 28 de agosto de 1938. Padres: Francisco y Serapia.
Era entusiasta de los ideales de la Causa Nacional, lleno de fe religiosa y de amor patrio, por los cuales sacrificó su vida.
Huedo Ortega, Vicente
Nació el año 1916, Murió asesinado el día 24 de junio de 1938, en el frente de Levante. Padres: Desiderio Huedo Martínez y Constanza Ortega Rosillo.
Con su quinta se incorporó en el ejército rojo, con intención de pasarse a las filas nacionales en la primera ocasión; pero hallándose en el frente, con su amigo Calero, de iguales sentimientos cristianos y patrióticos, fué denunciado como católico y asesinado inmediatamente.
López Matilla, Casimiro
Nació el año 1916. Murió en combate, el día 8 de enero de 1939 en Sierra Trapera. Padres: Casimiro López Rubio y Ramona Matilla Pellejero.
Se había pasado del ejército rojo, a los dos meses de estar en él, obligado por las quintas, a las filas nacionales, lleno de fe en el ideal patriótico y religioso de España.
Marchante Olivares, Víctor
Comandante de la Guardia civil. Murió en combate, en la Sierra del Toro (Teruel), Casado con Carmen Gil Tomi. Hijo, Armando.
Era un militar idealista, lleno de fe religiosa y de amor patrio. La revolución le sorprendió en zona roja, y pudo pasarse a las filas nacionales, en las cuales siempre luchó con la ambición única de salvar la Religión y la Patria. Fué herido en varias ocasiones. «Cuando se le indicaba que, por sus heridas, le era conveniente la retaguardia. Siempre contestaba que el puesto de los militares, no era la retaguardia, sino la trinchera.»
Pellejero Ortega, Ramón
Nació el año 1910. Murió asesinado en Somosierra. Padres: Nicasio y María.
Incorporado con su quinta en el ejército rojo, pero lleno de fe religiosa y de amor patrio, el servicio de espionaje sorprendió su buena fe y lo denunciaron como «fascista», siendo asesinado inmediatamente.
EL PROVENCIO
(Provincia: Cuenca, - Arciprestazgo: San Clemente. - Habitantes: 4, 000)
La población de El Provencio, en su totalidad, era católica y había sido educada en los ideales históricos de España. En el orden religioso se había introducido algo la indiferencia práctica, pero en ningún caso la impiedad; hasta en la época de mayor propaganda impía y de persecución religiosa, la casi totalidad de los vecinos se declaraban católicos, )' la Piedad pública tradicional subsistía con sus numerosas cofradías, algunas muy antiguas y florecientes, como la del Santísimo Sacramento, la de la Virgen: del Rosario, la de San Antón, San Isidro, etc., que en tiempos anteriores habían tenido una vida muy exuberante. La moral, en un sentido general, se podía calificar de buena, y en algunos casos también de ejemplar. «En lo social, desde 1931, se dejaba sentir la amplia propaganda marxista, pero no en sentido rabioso ni revolucionario.»
«Todos los partidos políticos tenían aquí sus representaciones más o menos numerosas, tanto las derechas como las izquierdas, predominando éstas en número, pero la mayoría de los izquierdistas lo eran, no por malicia ni por ideales, sino por error y por luchas políticas entre familias.»
Instaurado el terrorismo rojo, ya en febrero de 1936, fueron profanadas con refinamiento satánico la iglesia parroquial y la ermita de San Antonio, que fueron quemadas y destrozadas quedando «totalmente desmanteladas». Todas las imágenes, los sagrarios, los altares y los retablos, hasta el gigantesco de la iglesia parroquial, «primorosamente decorado y ornamentado», fueron enteramente destruidos. Las imágenes sagradas, destrozadas, arrastradas y mofadas fueron quemadas en una hoguera encendida en la plaza; las de San Pedro, San Pablo fueron varios días objeto de mofa y de sarcasmo constante, a la entrada y salida del pueblo. Se llevaron los vasos sagrados, después de haberlos profanado bebiendo vino en sus orgías, con algunos otros objetos de valor. Destrozaron igualmente un gran órgano de mérito, y se llevaron o destruyeron todos los objetos del culto: ropas, ornamentos, 5 cálices, 3 copones, cruces, incensarios, crismeras, candeleros, 2 campanas de 300 kilos. Una alfombra Preciosa, de Cuenca, de mérito artístico, ha sido recuperada, pero «casi pulverizada. Un magnífico lienzo, representando a San Francisco, ha desaparecido; de un Cristo grande de marfil sólo se ha recuperado un brazo. De todas las imágenes, algunas de talla estupenda, como un Cristo yacente y una imagen de Nuestra Señora de la Asunción, de todos los retablos en los cuales había gran riqueza artística, de todas las ropas y ornamentos, «no ha quedado ni rastro» .
En alabanza de los vecinos de El Provencio, se debe decir que se respetaron todos y se defendieron mutuamente, de manera que, aun en medio del terror y de los peligros y de las amenazas, no consintieron que fuera asesinada ninguna persona, ni de las más destacadas por su religiosidad y sus ideas católicas.
A primeros de septiembre de 1936 ocurrió un hecho que, en general, todos consideraron como «castigo de Dios», según sus inescrutables designios. En la carretera se pararon unos milicianos forasteros, "para tirotear la imagen de San Pablo», que estaba expuesta a las burlas de los marxistas; una de las balas rebotó en la imagen con tanta fuerza y acierto, que causó, en uno de los "fusiladores» , una "herida tan grave, que días después dejaba este mundo para dar a Dios cuenta de su sacrilegio». Este hecho tuvo gran resonancia e influencia.
La vida religiosa, bajo el dominio del terror y de la persecución, tuvo un desarrollo intenso en El Provencio, conservándose como el fuego debajo de la ceniza, a pesar de todos los sacrilegios, de las amenazas y de los peligros. Se conservó secretamente la sagrada Eucaristía, «que en diversos sitios, a veces simultáneamente, recibía Pleitesía y vasallaje» "En diversas casas, y por personas de todas clases y edades, se hacían novenas en todas las épocas, y a veces se reunían en crecido número para rezar...» «También se rezaba el Rosario perpetuo, se administraron algunos bautismos, se celebró un matrimonio canónico..."
Resumen
Iglesia saqueada y destrozada. . . . . . . . . . . . .1
Ermita o capilla saqueada y destrozada. . . .. .1
Altares, imágenes y retablos destrozados.. .. .todos
Cálices desaparecidos.5
Copones desaparecidos. . . . . . . . . . .. . . . . . .3
Campanas destrozadas y desaparecidas. .. . . Más de 2
Organo destrozado.. . .. . . . .. . .. . . . . . . . 1
Asesinados en total.4
Muertos en el frente.4
Muertos en total. - . . . . . . .. . . . . . . . .. .8
Bonilla Valladolid, Cipriano
Nació el día 15 de abril de 1908, Sacerdote. Murió asesinado el día 21 de agosto de 1.936, a las tres de la madrugada, en el Puente de la Oveja o Tierra de los Monjes. Padres: , Anibiliano (4-V1II-l881) Y Antonia (6-V111-1883). Hermanos: Petra (3-III-1911), Antonia (13-VI-1914), Lucrecia (1O-IV-1916), Vicente (8-1V-1919), Anibiliano (20-V-1924) y Enriqueta (7-IX-1928).
Era coadjutor de la Parroquia, sacerdote ejemplar, muy piadoso, celosísimo y fiel cumplidor de sus deberes, incansable en las tareas apostólicas y fundador de la sección masculina de Acción Católica en la localidad. El día 20 de julio de 1936, a la una de la mañana, fué detenido en su domicilio por una cuadrilla de escopeteros, "únicamente por ser sacerdote y organizador de la Acción Católica». Conducido a la cárcel, soportó con la mayor resignación y paciencia todos los escarnios y malos tratos de que fué hecho objeto; en varias ocasiones lo atormentaron tan cruelmente y sin piedad, que llegó a brotarle sangre por distintos sitios de su cuerpo, sin que exhalara ni una sola queja. En la prisión, no cesaba de exhortar a sus compañeros para que permanecieran fieles a las enseñanzas de Cristo. Los verdugos intentaron obligarle a blasfemar el santo nombre dc Dios con amenazas y castigos, a los cuales contestaba siempre: "Antes prefiero la muerte que ofender a mi Dios con un pecado mortal» En la noche del 20 de agosto, presintiendo su fin cercano, se confesó con otro sacerdote, y en la madrugada del 21, junto con otras dos víctimas de Puebla de Almoradiel, fue asesinado, mientras gritaba:' «¡Viva Cristo Rey!"
Bonilla Bonilla, Gregorio
Nació el año 1.913. Murió asesinado en Septiembre de 1.937 en El Pardo. Padres: Juan Francisco Bonilla Martínez y María Bonilla Gracia.
Incorporado forzosamente en el ejército rojo, fué denunciado y asesinado inmediatamente por sus ideas religiosas y patrióticas, ignorándose otros detalles.
Calero García, Francisco
Nació el año 1.916. Murió asesinado el día 24 de junio de 1.938 en el frente de Levante. Padres: Anastasio Calero Campos y Celedonia García.
Incorporado al ejército rojo con su quinta, estaba acechando la ocasión de pasarse a las filas nacionales, cuando fue acusado por su fe religiosa y sus ideales, y fue asesinado sin más averiguaciones.
Diaz León, Telesforo
Nació el año 1908. Murió en combate, el día 17 de junio de 1938, en el frente de Castellón, Casado con Rosa Carrasco Pellejero.
Al ser llamada su quinta, se incorporó en el ejército rojo, anunciando en el pueblo "que su estancia en tales filas sería breve», por ser persona llena de fe religiosa y de amor patriótico. A los pocos días de pisar el frente, se pasó a las filas nacionales, en las cuales sirvió al sublime ideal de su vida, hasta que "murió por Dios y por España".
González Gracia, Lorenzo
Sargento, Murió en combate, en el frente del Ebro, el día 28 de agosto de 1938. Padres: Francisco y Serapia.
Era entusiasta de los ideales de la Causa Nacional, lleno de fe religiosa y de amor patrio, por los cuales sacrificó su vida.
Huedo Ortega, Vicente
Nació el año 1916, Murió asesinado el día 24 de junio de 1938, en el frente de Levante. Padres: Desiderio Huedo Martínez y Constanza Ortega Rosillo.
Con su quinta se incorporó en el ejército rojo, con intención de pasarse a las filas nacionales en la primera ocasión; pero hallándose en el frente, con su amigo Calero, de iguales sentimientos cristianos y patrióticos, fué denunciado como católico y asesinado inmediatamente.
López Matilla, Casimiro
Nació el año 1916. Murió en combate, el día 8 de enero de 1939 en Sierra Trapera. Padres: Casimiro López Rubio y Ramona Matilla Pellejero.
Se había pasado del ejército rojo, a los dos meses de estar en él, obligado por las quintas, a las filas nacionales, lleno de fe en el ideal patriótico y religioso de España.
Marchante Olivares, Víctor
Comandante de la Guardia civil. Murió en combate, en la Sierra del Toro (Teruel), Casado con Carmen Gil Tomi. Hijo, Armando.
Era un militar idealista, lleno de fe religiosa y de amor patrio. La revolución le sorprendió en zona roja, y pudo pasarse a las filas nacionales, en las cuales siempre luchó con la ambición única de salvar la Religión y la Patria. Fué herido en varias ocasiones. «Cuando se le indicaba que, por sus heridas, le era conveniente la retaguardia. Siempre contestaba que el puesto de los militares, no era la retaguardia, sino la trinchera.»
Pellejero Ortega, Ramón
Nació el año 1910. Murió asesinado en Somosierra. Padres: Nicasio y María.
Incorporado con su quinta en el ejército rojo, pero lleno de fe religiosa y de amor patrio, el servicio de espionaje sorprendió su buena fe y lo denunciaron como «fascista», siendo asesinado inmediatamente.