En la cual región, después que de ella se apoderó Dios y su pueblo, creció y fructificó por muchos siglos, con grandes acrecentamientos de santidad y virtudes, la Iglesia. Por donde el Esposo, luego que puso a la esposa en la posesión de esta tierra, contemplando los muchos frutos de Religión que en ella produjo, para darlo a entender le dice que es huerto y le dice que es fuente; y de lo uno y de lo otro dice en esta manera: «Huerto cercado, hermana mía, esposa, huerto cercado, fuente sellada. Tus ... (ver texto completo)
Y a la postre dice maravillas de sus dos pechos, esto es, de Moisés y Aarón, que eran como el sustento de ellos y como los caminos por donde venía a aquel pueblo lo que los mantenía en vida y en bien. Y porque el paradero de este viaje era el llegar a la tierra que les estaba guardada, y el alcanzar la posesión pacífica de ella, por eso, en habiendo alabado la orden hermosa que guardaban en su real y camino, llégalos a la fin del camino y mételos como de la mano en sus casas y tierras. Y por esto ... (ver texto completo)
Pues teniendo como delante los ojos el Esposo este orden, y como deleitándose en contemplar esta imagen, en el lugar que digo lo va loando como si loara en una persona sola y hermosa sus miembros. Porque dice que sus ojos, que eran la nube y el fuego que les servían de guía, eran como de paloma. Y sus cabellos, que es lo que se descubre primero y el cuartel de los que iban delante, como hatos de cabras. Y sus dientes, que son Gad y Rubén, como manadas de ovejas. Y sus labios y habla, que eran los ... (ver texto completo)
Porque lo primero de todo iba la columna de nube, que les era su guía. En pos de ella seguían, sus banderas tendidas, Judá con sus compañeros. A éstos sucedían luego los que pertenecían al cuartel de Rubén. Luego iban el tabernáculo con todas sus partes, las cuales llevaban repartidas entre sí los levitas. Efraim y los suyos iban después. Y los de Dan iban en la retaguardia de todos.
Porque, como en el libro de los Números vemos, el asiento del real de aquel pueblo, cuando peregrinó en el desierto, estaba repartido en cuatro cuarteles de esta manera: en la delantera tenían sus tiendas y asientos los de la tribu de Judá, con los de Isacar y Zabulón a sus lados. A la mano derecha tenían su cuartel los de Rubén con los de Simeón y de Gad juntamente. A la izquierda moraban con los de Dan los de Aser y Neftalí. Lo postrero ocupaban Efraim con las tribus de Benjamín y de Manasés. Y ... (ver texto completo)
Y cuando luego, por todo el capítulo cuarto, dice de ella su Esposo encarecidos loores, cantando una por una todas sus figuras y partes, en la manera del loor y en la calidad de las comparaciones que usa, bien se deja entender que el que allí habla, aquello de que habla lo concebía como una grande muchedumbre de ejército asentado en su real, y levantadas sus tiendas y divididas en sus estancias por orden, en la manera como seguía su viaje entonces el pueblo desposado con Dios.
Y porque se entienda que se habla aquí de aquel tiempo y camino, poco más abajo le dice: « ¿Quién es ésta que sube por el desierto, como varilla de humo de mirra y de incienso y de todos los buenos olores?» Y lo que después se dice del lecho de Salomón y de las guardas de él, con quien es comparada la Esposa, es la guarda grande y las velas que puso el Esposo para la salud y defensa suya por todo aquel camino y desierto. Y lo de la litera que Salomón hizo, y la pintura de sus riquezas y obra, es ... (ver texto completo)
Y dice esto así para declarar todas las dificultades y trabajos nuevos que se le recrecieron con los de Egipto y con sus príncipes de ellos, desde que comenzó a tratar de salir de su tierra hasta que de hecho salió. Mas luego, en saliendo, halló como presente, en figura de nube y en figura de fuego, a su Esposo, y así añade y le dice: «En pasando las guardas hallé al que ama mi alma; asíle y no le dejaré hasta que le encierre en casa de mi madre y en la recámara de la que me engendró.» Porque hasta ... (ver texto completo)
Y así ella, como ya más crecida y osada, responde alegremente a este llamamiento divino, y deja su casa y sale en busca de aquel a quien ama. Y para declarárnoslo, dice: «En mi lecho, y en la noche de mi servidumbre y trabajo, busqué y levanté el corazón a mi Esposo; busquéle, mas no le hallé. Levantéme y rodeé la ciudad y pregunté a las guardas de ella por Él.»
Y apresúrate, porque salió con grandísima prisa de Egipto, como se cuenta en el Éxodo. Yven, porque salió siguiendo a su Esposo. Y dice luego todo aquello que la convida a salir. Porque ya, dice, el invierno y los tiempos ásperos de tu servidumbre han pasado, y ya comienza a aparecer la primavera de tu mejor suerte. Y ya, dice, no quiero que te me demuestres como rosa entre espinas, sino como paloma en los agujeros de la barranca, para significar el lugar desierto y libre de compañías malas a do ... (ver texto completo)
Mas llegando a este punto, que es el fin de su edad la primera y el principio de la segunda, la manera como Dios la trató, es lo que luego y en el principio de la segunda parte del libro se dice: «Levántate y apresúrate, amiga mía, y ven; que ya se pasó el invierno y la lluvia ya se fue» con lo que después de esto se sigue. Lo cual todo por hermosas figuras declara la salida de esta santa esposa de Egipto. Porque llamándola el Esposo a que salga, significa el Espíritu Santo, no sólo que el Esposo ... (ver texto completo)
Y porque ella era pequeña entonces, esto es, de pocas personas en número, y esas esparcidas por muchos lugares y rodeadas por todas partes de infidelidad, por eso la llama allí, y por regalo la compara a la rosa, que las espinas la cercan. Y también es rosa entre espinas porque, casi ya al fin de esta niñez suya, y cuando comenzaba a florecer y brotaba ya afuera su hermosa figura, haciendo ya cuerpo de república y de pueblo fiel con muchedumbre grandísima (que fue estando en Egipto, y poco antes ... (ver texto completo)
Y así, por esta causa misma, el Esposo entonces no se le descubre del todo, ni le ofrece luego su presencia y su guía, sino dícele que si le ama como dice, y si le quiere hallar, que siga la huella de sus cabritos. Porque la luz y el conocimiento que en aquella edad dio guía a la Iglesia fue muy pequeño y muy flaco conocimiento en comparación del de ahora.
Y si el aire y el agua me maltratan de fuera, la palabra que me es dada y la prenda que de ella en el alma tengo, me enriquece y alegra. Y si los hijos de mi madre se encendieron contra mí, porque viniendo de un mismo padre el ángel y yo, el ángel malo, encendido de envidia, convirtió su ingenio en mi daño; y si me pusieron por guarda de viñas sacándome de mi felicidad al polvo y al sudor y al desastre continuo de esta larga miseria; y si la mi viña, esto es, la mi buena dicha primera, no la supe ... (ver texto completo)
Y porque tenía entonces la Iglesia presentes y como delante de los ojos dos cosas, la una su culpa y pérdida, y la otra la promesa dichosa de su remedio, como mirándose a sí, por eso dice allí así: «Negra soy, más hermosa, hijas de Jerusalén, como los tabernáculos de Cedar y como las tiendas de Salomón.» Negra por el desastre de mi culpa primera, por quien he quedado sujeta a las injurias de mis penalidades, más hermosa por la grandeza de dignidad y de rica esperanza a que por ocasión de este mal ... (ver texto completo)