Mi querido Villamayor, dos semanas separan tu rostro de la realidad y mientras los recuerdos son el único imán que me lleva a tu aroma, mi alma nostálgica planea el reencuentro, más no será este fin de semana pues los planes un día desechos por el Destino sobrevuelan el nostálgico ego de mi memoria y nublan mi sonrisa unida a tu abrazo. Mas no temo mi querido
pueblo, pues sé que pronto volveré a verte, dos semanas más y mis pies recorrerán tus
calles, mis ojos conversarán con tus imágenes y mis pulmones
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