Por la ciudad de
Cuenca pasan dos
ríos: el Júcar y su afluente, el Huécar. Ambos han esculpido los característicos cañones o hoces que rodean el casco histórico, donde se encuentran las famosas
Casas Colgadas.
LA CIUDAD ENCANTADA
Ésta es la paz y el juicio de la
piedra.
¿Fue por aquí el espanto de Gorgona?
Un
mar de
roca su estertor pregona
y, descarnadas las raíces, medra.
La mente, que a estas almas desempiedra,
va incubando, asistiendo, comadrona,
dando a la mole que se contorsiona
perfil de Salomón, furia de Fedra.
La forma aquí delira, aquí se cuaja.
Aquí, irredenta, la materia encaja
Sus arrebatos prietos subitáneos,
su balanza y su fiel.
Se ha abierto el juicio
de la entraña con alma, el sacrificio,
la final inocencia de los cráneos.
Gerardo Diego