Recuerdo las primeras nieves, y el pueblo se vestia de blanco. Entonces las "pajaritas de las nieves"revoloteaban por las calles con sus graciosos saltitos. Cepo y caza-diversion de los niños (ahora en el tiempo, una crueldad); se estaba asomando tras la tapia del otoño el invierno. Con el pellejo de la vejiga del marrano, o la piel curtida de cualquier animal, fabricábamos las zambombas. No necesitábamos de el Corte Ingles para anticiparnos las fiestas. Nada llegaba de sopeton en el pueblo. La Navidad ... (ver texto completo)