Nos arropábamos hasta el cuello. Incluso escondíamos la cabeza bajo las mantas. Hacía ya un buen rato que madre nos había reñido para que nos acostásemos y aunque no era, ni mucho menos, la única noche que nos habíamos tenido que ir a la cama sin cenar, ese día no podíamos conciliar el sueño.
Padre partió ayer con otros hombres de la familia a no sé qué pueblo y le esperábamos con ansiedad, pero después de lo que a mí me parecieron por lo menos dos o tres horas, me rendí dormido entre sollozos.
... (ver texto completo)
Padre partió ayer con otros hombres de la familia a no sé qué pueblo y le esperábamos con ansiedad, pero después de lo que a mí me parecieron por lo menos dos o tres horas, me rendí dormido entre sollozos.
... (ver texto completo)