Castilleja, quiero ya verte por aquí, ¡cuanto me has hecho padecer puñetera!
Que allí en la
calle Real, ya no sabía que pedir, que a veces tu
Virgen, la mia, la de todos, dejó de llorar para consolarme a mi, si querida Castilleja,
Que valor has echado a el tema, tanto como cuando emigraste, aquello fué doloroso lo de ahora tambien lo ha sido mucho, y lento y no tengas prisa que ya pasó todo mujer, y ahora tu marido que tambien debe haber penado mucho, él tambien tiene su mérito, ahora cuando estés
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