EL AZAR 7
Reflexión
Es muy cierto que estos hombres que son PSEUDO CIENTIFICOS engañan a muchos incautos, yo me quede con la frase de mi abuelo cuando alguien extrañando le decía ¿Pero Nicolás vas a misa todos los domingos y fiestas de guardar? Y él contestaba voy por si acaso.
Con esto digo que sigo el camino de mi abuelo que es el más indicado y el que menos me hará de perder el día que me muera.
Pero qué es eso que un FISICO DEL TRES AL CUARTO DIGA que el UNIVERSO es obra del AZAR, pues para mi este científico está desvariando, que quieres que te diga, es una piedra para que tropiecen muchos incautos.
Yo creo que el UNIVERSO lo creo Dios a su imagen y semejanza, otra cosa es que uno no lo entienda, pero como un servidor hay muchos que les pasa lo mismo, pero por la Fe creen aquello que por la Razón no ven.
Ahora bien, estos PSEUDOCIENTIFICOS cobran un pastón por cada conferencia que dan y viven a todo tren, por decir lo que cualquier hombre de pueblo puede decir, porque para esta merienda no se necesitan alforjas.
Del poeta de Belmonte
Reflexión
Es muy cierto que estos hombres que son PSEUDO CIENTIFICOS engañan a muchos incautos, yo me quede con la frase de mi abuelo cuando alguien extrañando le decía ¿Pero Nicolás vas a misa todos los domingos y fiestas de guardar? Y él contestaba voy por si acaso.
Con esto digo que sigo el camino de mi abuelo que es el más indicado y el que menos me hará de perder el día que me muera.
Pero qué es eso que un FISICO DEL TRES AL CUARTO DIGA que el UNIVERSO es obra del AZAR, pues para mi este científico está desvariando, que quieres que te diga, es una piedra para que tropiecen muchos incautos.
Yo creo que el UNIVERSO lo creo Dios a su imagen y semejanza, otra cosa es que uno no lo entienda, pero como un servidor hay muchos que les pasa lo mismo, pero por la Fe creen aquello que por la Razón no ven.
Ahora bien, estos PSEUDOCIENTIFICOS cobran un pastón por cada conferencia que dan y viven a todo tren, por decir lo que cualquier hombre de pueblo puede decir, porque para esta merienda no se necesitan alforjas.
Del poeta de Belmonte
Hola amigo Agustin y familia.
Cuando el demonio no tiene nada que hacer con el rabo mata moscas, o se pone a escribir cualquier ocurrencia.
Un abrazo.
Paco.
COSAS DE DON QUIJOTE
En una de sus rutas cotidianas por tierras de la Mancha, de pronto Don Quijote se paró y le dijo a Sancho Panza: Mira amigo Sancho: ¡Que belleza! ¡Que majestuosidad!
Se encontraban a las puertas del castillo de Belmonte. Ambos se bajaron de su caballo Rocinante y del burro Rucio, y comenzaron a empujar las puertas, pero no consiguieron abrirlas. Y Don Quijote, dijo: Otra vez será amigo Sancho.
Montaron en Rocinante y Rucio, y comenzaron a cabalgar de nuevo en busca de nuevas aventuras.
Sólo habían caminado alrededor de 10 ó 12 kilómetros, cuando de pronto, Don Quijote gritó a Sancho Panza que se había quedado algo rezagado: Mira amigo Sancho, ahí están los gigantes de los que muchas veces te hablé, si quieres ayudarme entablaremos una lucha sin cuartel con ellos, y seguro que podemos vencerles, a pesar de que son siete y nosotros solo dos.
Don Quijote enarboló su lanza y se lanzó contra uno de esos gigantes, cuyas aspas por el viento no paraban de girar, y unos momentos más tarde, Don Quijote rodaba por los suelos arrollando a su escudero Sancho.
Ambos se levantaron y comenzaron a sacudirse el polvo de sus ropas.
Y viendo Don Quijote que las aspas no paraban de girar, se dirigió a su escudero y le dijo: Amigo Sancho, hoy los gigantes están muy agitados, mejor es que dejemos la batalla para otro día, y vayamos en busca de una Venta para recuperar fuerzas.
Volvieron a montar en Rocinante y Rucio y siguieron su camino, hasta que encontraron una Venta ya muy cerca del pueblo del Toboso, lugar donde se encontraba su querido amor Doña Dulcinea.
Seguirá…..
Paco.
Cuando el demonio no tiene nada que hacer con el rabo mata moscas, o se pone a escribir cualquier ocurrencia.
Un abrazo.
Paco.
COSAS DE DON QUIJOTE
En una de sus rutas cotidianas por tierras de la Mancha, de pronto Don Quijote se paró y le dijo a Sancho Panza: Mira amigo Sancho: ¡Que belleza! ¡Que majestuosidad!
Se encontraban a las puertas del castillo de Belmonte. Ambos se bajaron de su caballo Rocinante y del burro Rucio, y comenzaron a empujar las puertas, pero no consiguieron abrirlas. Y Don Quijote, dijo: Otra vez será amigo Sancho.
Montaron en Rocinante y Rucio, y comenzaron a cabalgar de nuevo en busca de nuevas aventuras.
Sólo habían caminado alrededor de 10 ó 12 kilómetros, cuando de pronto, Don Quijote gritó a Sancho Panza que se había quedado algo rezagado: Mira amigo Sancho, ahí están los gigantes de los que muchas veces te hablé, si quieres ayudarme entablaremos una lucha sin cuartel con ellos, y seguro que podemos vencerles, a pesar de que son siete y nosotros solo dos.
Don Quijote enarboló su lanza y se lanzó contra uno de esos gigantes, cuyas aspas por el viento no paraban de girar, y unos momentos más tarde, Don Quijote rodaba por los suelos arrollando a su escudero Sancho.
Ambos se levantaron y comenzaron a sacudirse el polvo de sus ropas.
Y viendo Don Quijote que las aspas no paraban de girar, se dirigió a su escudero y le dijo: Amigo Sancho, hoy los gigantes están muy agitados, mejor es que dejemos la batalla para otro día, y vayamos en busca de una Venta para recuperar fuerzas.
Volvieron a montar en Rocinante y Rucio y siguieron su camino, hasta que encontraron una Venta ya muy cerca del pueblo del Toboso, lugar donde se encontraba su querido amor Doña Dulcinea.
Seguirá…..
Paco.
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