BELMONTE: EI AZAR 6...

EI AZAR 6

Reflexión

Es muy buena la reflexión con uno mismo, sin estar ligado a nadie, sino a tu propia conciencia, que es con la que tienes que convivir todos los dias.

A la gente sencilla lo que más le preocupa es el día a día y como llenar el estomago a su gente, y de esta forma se va alegrando dentro de los problemas cotidianos.

Las cosas profunda se las deja a los pensadores sesudos que en cada época viven, y que ellos también llegan al OCASO. Sin haber podido

resolver lo que después de la muerte les espera.

El ateo y el creyente están en la misma diana, pero quien de ello acertara a dar en el Blanco.

De esto hay libros para tomar y dejar. Pero ninguno de ellos se alza con la VERDAD ABSOLUTA.

Del poeta de Belmonte
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
LA MALETA
Un hombre, al darse cuenta y ver que se acercaba Dios y que llevaba una maleta consigo, se asombró y con miedo lo miró intrigado.
Y Dios le dijo: — Bien, hijo: es hora de irnos. Es el momento de tu partida.
El hombre, asombrado, preguntó: — ¿Ya? ¿Tan pronto? Tenía muchos planes. ¿Qué traes en la maleta?
Y Dios le respondió: Tus pertenencias.
El hombre extrañado dijo: ¿Mis pertenencias? ¿Traes mis cosas, mi ropa, mi dinero?
Dios le respondió: — No, Pues todo eso nunca te perteneció, eran de la tierra.
— Entonces: ¿Traes mis recuerdos? Añadió el hombre.
Dios matizó: Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.
¿Traes mis talentos? Inquirió el hombre
Dios le respondió: Esos no te pertenecieron, eran de las circunstancias.
¿Traes a mis amigos, a mis familiares?
Lo siento, ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.
¿Traes a mi mujer y a mis hijos?
Dios le respondió: Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.
El hombre preguntó: ¿Traes mi cuerpo?
Nunca te perteneció, era del polvo.
Ahora ya lo sé, dijo el hombre: ¡Estoy seguro que traes mi alma!
¡No!, esa es mía, le respondió Dios rápidamente.
Entonces el hombre, lleno de miedo, le arrebató a Dios la maleta y, al abrirla, se dio cuenta que estaba vacía...
Con una lágrima de desamparo brotando de sus ojos, el hombre dijo: ¿Nunca tuve nada?
Y Dios, con voz sosegada, le respondió: Así es, cada uno de los momentos que viviste fueron solo tuyos.
¡La vida es solo un momento! ¡Un momento solo tuyo! Por eso, mientras estés a tiempo disfrútalo en su totalidad. Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga. ¡Vive el ahora! ¡Vive tu vida...! Y no te olvides de SER FELIZ. ¡Es lo único que realmente vale la pena! Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste, se quedan aquí. ¡TÚ NO TE LLEVAS NADA!
MORALEJA: Sólo existen dos días en el año en los que no se puede hacer nada: Ayer y mañana.
Por lo tanto, hoy es el día ideal para ser feliz, amar, crecer, y lo más importante: Vivir.
Paco, ... (ver texto completo)