BELMONTE: El sabor del agua...

El sabor del agua

Se de una persona que habiendo bebido un buen agua al principio de mi niñez, y creyendo que me daría mejor agua en otras fuentes quise probar y me aventure ha ir bebiendo de otras fuentes en mi largo caminar, y llegado el tiempo me pare a pensar que agua había sido de más provecho para hacer mi digestión.

Y empecé a reflexionar y a ir poniendo delante de las ventanas de mi cuerpo a las distintas aguas de las fuentes por donde había ido en mi largo caminar para referenciarme cual de ellas fue la mejor y me costó ir desarrollando las fuentes y las épocas que las aguas bebi de cada fuente y fui descartando una por una hasta que llegue a la fuente en la cual bebi mi primera fuente y me resonaron las palabras de mi madre de aquella noche que por y cierto había degustado ensalada de judías y fui al botijo y empecé a beber agua y cada vez la bebía con más ganas hasta que oí a mi madre decir ¡Que buena te esta el agua del botijo!

Y es que las personas somo así que teniendo buen agua y buen ambiente buscamos en otros lugares lo que tenemos en casa y creo que a todos nos pasa un poco de lo mismo, hasta que caemos en la cuenta y tenemos que desandar el camino andado esto nos pasa a todos los que nos da por reflexiona, otro ya cuando se dan cuenta el camino que quieren desandar esta borrado por todas las inclemencias del tiempo que lo han ido anegando. Y entonces se acuerdan de Santa Barbara. Y santa Barbara no aparece.

Hay quien dijo que no admiraba la agilidad del jilguero, sino el destino del árbol que muere donde nace, pero la vida si nos damos cuenta no va imponiendo unos

del poeta de Belmonte