LEYENDA
EL HORNILLO
Aquel joven rudo de tez morena y fuertes brazos, trabajador donde los hubiera supo sacar adelante a una familia numerosa trabajando día y noche en su cantera de albariza, que luego quemaba en su hornillo, elaborando así el yeso.
Inicio su trabajo después de haber venido del servicio militar, en una época de poco desarrollo y menos haberes, pero con ganas de ir hacia delante con espíritu animoso, y muchas horas de trabajo.
Poco a poco fue abriéndose camino con el yeso que salía de su hornillo, pues lo llego a vender a buen precio, y junto unos ahorros para casarse, pues para la quema utilizaba los cenizos y las jaboneras que recogía en aquellos bancales de cerca de la cantera.
Construyo una casa y cabo un pozo que le dio agua en abundancia y de buena calidad, esto le hizo aumentar su ilusión, y ganas de crear una familia.
Conoció a una joven de su mismo pueblo y se casaron formando un matrimonio estable, viendo como llegaba el fruto de su matrimonio en el nacimiento de sus hijos, cada vez era más sólido el amor que entre ellos se iba fraguando, pero cada vez se necesitaba más, y no había otro camino que aumentar las horas de trabajo, pero eran felices, porque tenían buen conformar.
Llegaron a formar una gran familia pues no en vano tuvieron doce hijos siete varones y cinco hembras todos llegaron a trabajar en la cantera y el hornillo, hasta que fueron mayores, y poco a poco se fueron yendo a la gran capital, y el matrimonio se quedo sólo.
Hoy ya no queda nadie en la cantera y el hornillo esta cubierto de matojos, la casa está medio hundida y el pozo sigue teniendo agua, y todavía se conserva el cubo que ya esta muy viejo, pues hay algunos cazadores que sacan agua porque esta siempre fresca y tiene buen beber, porque es dulce.
Hoy al pasar por allí he visto la cernera con la cual cernían el yeso que esta rota, y a su lado están los martillos de madera que se utilizaban para machacar el yeso, todo esta abandonado desde que aquel joven hoy ya un hombre mayor se marchara a pasar sus últimos días con su esposa al pueblo.
del poeta de Belmonte
EL HORNILLO
Aquel joven rudo de tez morena y fuertes brazos, trabajador donde los hubiera supo sacar adelante a una familia numerosa trabajando día y noche en su cantera de albariza, que luego quemaba en su hornillo, elaborando así el yeso.
Inicio su trabajo después de haber venido del servicio militar, en una época de poco desarrollo y menos haberes, pero con ganas de ir hacia delante con espíritu animoso, y muchas horas de trabajo.
Poco a poco fue abriéndose camino con el yeso que salía de su hornillo, pues lo llego a vender a buen precio, y junto unos ahorros para casarse, pues para la quema utilizaba los cenizos y las jaboneras que recogía en aquellos bancales de cerca de la cantera.
Construyo una casa y cabo un pozo que le dio agua en abundancia y de buena calidad, esto le hizo aumentar su ilusión, y ganas de crear una familia.
Conoció a una joven de su mismo pueblo y se casaron formando un matrimonio estable, viendo como llegaba el fruto de su matrimonio en el nacimiento de sus hijos, cada vez era más sólido el amor que entre ellos se iba fraguando, pero cada vez se necesitaba más, y no había otro camino que aumentar las horas de trabajo, pero eran felices, porque tenían buen conformar.
Llegaron a formar una gran familia pues no en vano tuvieron doce hijos siete varones y cinco hembras todos llegaron a trabajar en la cantera y el hornillo, hasta que fueron mayores, y poco a poco se fueron yendo a la gran capital, y el matrimonio se quedo sólo.
Hoy ya no queda nadie en la cantera y el hornillo esta cubierto de matojos, la casa está medio hundida y el pozo sigue teniendo agua, y todavía se conserva el cubo que ya esta muy viejo, pues hay algunos cazadores que sacan agua porque esta siempre fresca y tiene buen beber, porque es dulce.
Hoy al pasar por allí he visto la cernera con la cual cernían el yeso que esta rota, y a su lado están los martillos de madera que se utilizaban para machacar el yeso, todo esta abandonado desde que aquel joven hoy ya un hombre mayor se marchara a pasar sus últimos días con su esposa al pueblo.
del poeta de Belmonte