Buenas tardes Paco
Parece que ya vamos cogiendo la onda, porque esta tarde me ha dado la idea de pasar a los correos que me llegan por Spam y allí he visto tus dos correos que me has mandado. En el uno viene tu libro el otro esta vacío y te los he reenviado para que veas que no se han perdido. Del libro hare una copia en la copistería, porque leerlo en el correo es imposible leerlo.
A veces las personas tardamos he darnos cuenta quien tenemos delante, y no hacemos un retrato exacto, a mi ya no me viene de grande, porque me han dicho casi de todos los epítetos, y hubo una persona que me hizo gracias cuando me dijo “Que era más retorcido que un ocho”, otras me han tildado de seco, y muchas cosas que me alargaría en contar, pero de una cosa tengo total seguridad que se quien duerme en mi interior.
Pero tampoco es bueno que nos conozcan como somos, pero suelen decir que por las respiraciones se conocen las aspiraciones y uno cuando llevas cuarenta años trabajando en una empresa lo que cuenta es el currículo que dejas, o esto es lo que a mí me dijo un día el abogado de la empresa cuando tuve que hacer algún cambio, que hay tenían mi currículo para que lo mirase quien quisiera.
De las bromas nunca he sido partidario, pues tengo una frase de mi propia cosecha que siempre he dicho “Bromas con mi mujer y en la cama”, he visto bromear en el trabajo entre compañeros, pero al final estas bromas han quedado malamente.
Esto te lo voy a refrendar con un caso que paso en mi pueblo: resulta que un hombre pequeño iba al bar y el grandullón de turno lo cogía del cuello y le decía los chicos a la calle y esto se dio varias veces, hasta que el hombre pequeño se cansó y cogió un trabuco de su tiempo y cuando el grandullón iba a cogerlo del cuello para echarlo a la calle, el pequeño le enseño el trabuco que llevaba y le dijo hoy se van los hombres a la calle y el grandullón agacho la cabeza y se fue a la calle.
Jolines todo esta inventado, lo que hace falta es ponerlo en práctica.
Saludos cordiales
Agustín
09-01-24
Parece que ya vamos cogiendo la onda, porque esta tarde me ha dado la idea de pasar a los correos que me llegan por Spam y allí he visto tus dos correos que me has mandado. En el uno viene tu libro el otro esta vacío y te los he reenviado para que veas que no se han perdido. Del libro hare una copia en la copistería, porque leerlo en el correo es imposible leerlo.
A veces las personas tardamos he darnos cuenta quien tenemos delante, y no hacemos un retrato exacto, a mi ya no me viene de grande, porque me han dicho casi de todos los epítetos, y hubo una persona que me hizo gracias cuando me dijo “Que era más retorcido que un ocho”, otras me han tildado de seco, y muchas cosas que me alargaría en contar, pero de una cosa tengo total seguridad que se quien duerme en mi interior.
Pero tampoco es bueno que nos conozcan como somos, pero suelen decir que por las respiraciones se conocen las aspiraciones y uno cuando llevas cuarenta años trabajando en una empresa lo que cuenta es el currículo que dejas, o esto es lo que a mí me dijo un día el abogado de la empresa cuando tuve que hacer algún cambio, que hay tenían mi currículo para que lo mirase quien quisiera.
De las bromas nunca he sido partidario, pues tengo una frase de mi propia cosecha que siempre he dicho “Bromas con mi mujer y en la cama”, he visto bromear en el trabajo entre compañeros, pero al final estas bromas han quedado malamente.
Esto te lo voy a refrendar con un caso que paso en mi pueblo: resulta que un hombre pequeño iba al bar y el grandullón de turno lo cogía del cuello y le decía los chicos a la calle y esto se dio varias veces, hasta que el hombre pequeño se cansó y cogió un trabuco de su tiempo y cuando el grandullón iba a cogerlo del cuello para echarlo a la calle, el pequeño le enseño el trabuco que llevaba y le dijo hoy se van los hombres a la calle y el grandullón agacho la cabeza y se fue a la calle.
Jolines todo esta inventado, lo que hace falta es ponerlo en práctica.
Saludos cordiales
Agustín
09-01-24