Reflexión
Fandango
Cuando yo muera
Subiré al cielo cantando
Y en el aire dejaré
El eco de mi fandango
Para quien lo quiera recoger.
Hoy Señor he querido cambiar de tercio, y recordar tiempos pasados que me marcaron, aunque desde muy chico siempre tuve fe en ti, y has sido mi escudo y mi protección, la fe es una de las grandes virtudes que puede poseer el hombre en esta vida.
La fe nos anima a caminar todos los días, y al ir a la cama siempre nos acordamos del Señor de la vida y de la muerte para que mande a mi ángel de la guarda que guarde mis sueños, conocí a un hombre que se había regido toda su vida por la ley natural, y nunca fue a la escuela, pero tenía una sana filosofía la cual se basaba en el amor que tenía a su mujer y a sus hijos. Este fue mi padre.
Muchas veces he pensado como se inscribe la ley natural en el interior del hombre que no ha tenido acceso a la educación escolar y como siempre se ha regido por la ley natural, me contaba que estando en la guerra en el lado rojo estuvo a punto de ser fusilado y algunas noches me decía que soñaba con aquel día.
Pues de niño se adhirió al garrote y fue pastor toda su vida, pues el cual manejo con habilidad y cuantas noches se presentaba con una liebre a mi casa y entre mi padre y mi madre la preparaban para hacerla con arroz, y era sencillo y muy apañado y solo le pedía al Señor morir en su cama y así fue rodeado de todos sus hijos. La gente sencilla pide cosas sencillas que están al alcance de la mano.
En esto tengo que traer el ejemplo de Santa Mónica cuando en aquella tarde estado con su hijo tocaron el estado de las exequias mortuorias y ella dijo que la enterrasen allí donde muriese y que sólo se acordaran de ella delante del Señor. Pues murió cuando volvían de Milán a Tagaste `pero en Hostia Tiberina fue donde entrego su alma a Dios y allí fue donde recibió sepultura.
13-12-23
Fandango
Cuando yo muera
Subiré al cielo cantando
Y en el aire dejaré
El eco de mi fandango
Para quien lo quiera recoger.
Hoy Señor he querido cambiar de tercio, y recordar tiempos pasados que me marcaron, aunque desde muy chico siempre tuve fe en ti, y has sido mi escudo y mi protección, la fe es una de las grandes virtudes que puede poseer el hombre en esta vida.
La fe nos anima a caminar todos los días, y al ir a la cama siempre nos acordamos del Señor de la vida y de la muerte para que mande a mi ángel de la guarda que guarde mis sueños, conocí a un hombre que se había regido toda su vida por la ley natural, y nunca fue a la escuela, pero tenía una sana filosofía la cual se basaba en el amor que tenía a su mujer y a sus hijos. Este fue mi padre.
Muchas veces he pensado como se inscribe la ley natural en el interior del hombre que no ha tenido acceso a la educación escolar y como siempre se ha regido por la ley natural, me contaba que estando en la guerra en el lado rojo estuvo a punto de ser fusilado y algunas noches me decía que soñaba con aquel día.
Pues de niño se adhirió al garrote y fue pastor toda su vida, pues el cual manejo con habilidad y cuantas noches se presentaba con una liebre a mi casa y entre mi padre y mi madre la preparaban para hacerla con arroz, y era sencillo y muy apañado y solo le pedía al Señor morir en su cama y así fue rodeado de todos sus hijos. La gente sencilla pide cosas sencillas que están al alcance de la mano.
En esto tengo que traer el ejemplo de Santa Mónica cuando en aquella tarde estado con su hijo tocaron el estado de las exequias mortuorias y ella dijo que la enterrasen allí donde muriese y que sólo se acordaran de ella delante del Señor. Pues murió cuando volvían de Milán a Tagaste `pero en Hostia Tiberina fue donde entrego su alma a Dios y allí fue donde recibió sepultura.
13-12-23