Esto es un ensayo para un Cuento.
Había una vez una mujer llamada Sr. Rosenda, que estaba de ama de llaves en casa de unos señores, y que esta ejercía una autoridad sobre toda la servidumbre doméstica de aquella casa algo envidiable, pues los señores la habían confirmado en tal autoridad, esta era una mujer de aquellas que iban siempre muy repeinada de peluquería y con un buen moño de pelo abundante y suyo propio.
Uno de los días que el mayoral de labranza subió a casa de los señores, está ama de llaves dirigiéndose a este le dijo ¡Andrés!, porque no me mandas al zagal ese más joven que tienes que tengo un trabajo para el, y ahora estáis de temporal y tendréis unos días de fiesta debido a la nieve que ha caído, el mayoral Sr. Andrés, le dijo ahora cuando baje se lo diré al muchacho y mañana por la mañana a ver si puede subir, y así se quedo el asunto.
El mayoral Sr. Andrés una vez bajo al corralón donde tenía los señores la labor y teniendo delante a Ignacio, que es como así se llamaba el zagal le comento lo que le había dicho el ama de llaves Sra. Rosenda, De que mañana subiera a casa de los señores que la Sr. Rosenda, el ama de llaves tenía un trabajo para el.
Ignacio, que era un joven vivaracho no carente de talento natural se quedo con la orden y al día siguiente subió a casa de los señores a ver al ama de llaves Sra. Rosenda, para ver el encargo que le tenía preparado,
Y cuando lo tuvo delante a la Sr. Rosenda, este le dijo me ha dicho el Sr. Andrés, que me presentara a usted, que tenía un trabajo para mí, A sí ¿cómo te llamas? y ¿de quien eres tu hermoso?, Las palabras de ritual, pues no era larga la Sr. Rosenda, y además un poco bizca de un ojo, pues esta fue casada y cuando enviudo cogió el cargo de ama de llaves, pues hay es NA, vamos que en gloria este donde Dios la haya destinado, pues soy de los que piensan que siempre que hay que contemplar la creación hay que hacerlo en su conjunto, porque si no erraremos y no comprenderemos muchas cosas y preguntaremos por esto o aquello y porque si hizo esto y no aquello, todo como veremos esta colaborando al equilibrio del eco sistema.
Ignacio le dijo mire usted, señora Rosenda, Soy hijo de la Carmen la hija de la tía Pepa la de la posada, ¡no me digas!, pues si señora le dijo Ignacio. Y el ama de llaves Sr. Rosenda, que tenia más tablas que la Marí Sampere empezó a endulzarle la píldora a Ignacio, diciéndole que ella había sido amiga de su abuela la Sra. Pepa la de la posada, y que habían ido al colegio juntas y de que su abuela Pepa era muy buena y de que siempre había tenido muy buen humor, todo esto se lo decía a el zagal (Ignacio) para que este fuese tomando confianza, hasta que le llegó a decir mira tengo ese montoncito de leña haber si me la partes en estos días que estáis de temporal, este montón era de raíces de encina bastante duras por cierto,
Ella no se porto mal, pues le daba de almorzar un buen bocadillo de jamón y una limonada, pero el tal Ignacio, era un chaval de los de antes sin estudios pero con cierta inteligencia natural y un poco avispadillo se dio cuenta quien tenia delante. Por muchas tablas que la tal señora Rosenda, tuviera o quisiera disimular.
Pues en los próximos días Ignacio, cumplió con el en encargo y además con gusto, pues el muchacho era voluntarioso y con ganas de agradar y al mismo tiempo pues hablaba con las doncellas mas jóvenes que estaban bastante potables en definitiva que se lo paso en grande y a esa edad de los diecisiete años se tiene poca pereza y mucha ilusión por la cosas.
Pero mira usted por donde Ignacio, en el verano y en el acarreo una mañana que iba con dirección a Villaescusa de Haro, que es donde los amos tenían el pedazo con la mies segada con tan mala suerte miro para arriba y de la jabega de la galera se desprendió una raspa de espiga y vino a clavársele en el ojo de Ignacio, y no veas que dolores, pero a pesar de todo fue al pedazo y cargo.
Cuándo llegó a la era tiro los ramales y fue corriendo a su casa donde estaba su madre al llegar le dijo ¡ay madre que dolor traigo en el ojo! Que te ha pasa hijo mío pues ya podéis comprender lo que son las Madres en esto casos, que les duele mas a ellas los de los hijos, que lo que ellas tengan, que se me ha clavado una raspa de cebada en el ojo entonces fueron al Médico del pueblo el cual intento de sacarle la raspa pero lo único que hizo fue aumentar su dolor, entonces Ignacio se negó en redondo a que le volviera a tocar el médico en el ojo, pues entonces el doctor le dijo a la madre de Ignacio que fuese a casa de los señores y que arreglara los papeles para ir a Cuenca, al oculista para que allí le sacaran la espina a Ignacio, pues una vez arreglado los papeles, Ignacio y su madre fueron a Cuenca y una vez en la consulta del oculista este con mucha habilidad en un vispas le saco la raspa y sin dolor y en unos días todo curado y sin problemas.
“Aquí empieza la lección de la historia y lo que de ella pudiéramos aprender”.
Aquí viene lo gracioso del caso que queremos resaltar y fue cuando tuvieron que ir a casa de los amos a arreglar los papeles, y que llegaron a la puerta llamaron y salió la doncella, y ellos dijeron a lo que iban entonces la doncella les hizo pasar y ella fue avisar al Mayordomo Sr. Rafael, para que saliese a recibirlos, que por cierto era muy amable este señor y que apreciaba mucho a Ignacio, y no tuvieron problemas les arreglo los papeles para ir al oculista de Cuenca
Pero ¡Oh! Sorpresa, sorpresa, al entrar al interior de la casa de los señores mira usted, por donde en el rellano de la escalera estaba la Sr. Rosenda el ama de llaves y pregunto quien éramos y a que íbamos, ósea, que cual fue mi sorpresa que ni me conocía a mi que le había partido la leña, ni a mi madre que era hija de mi abuela la tía Pepa de la posada, que ella tanto me dijera que conocía y que dijo ser su Amiga.
Esto fue una lección para comprender al genero humano, que cuando quieren una cosa todos son halagos, y contentos, y cuando no te quieren ni aun los que más roce has tenido no te conocen.
Aquí mis queridos lectores “ Os preguntaría “ que lección práctica podríamos sacar después de una reflexión meditada, esto lo dejo a vuestro albedrío. Pero me gustaría que me dijerais vuestra lección. Para cotejarla con la MIA.
07-12-23
Había una vez una mujer llamada Sr. Rosenda, que estaba de ama de llaves en casa de unos señores, y que esta ejercía una autoridad sobre toda la servidumbre doméstica de aquella casa algo envidiable, pues los señores la habían confirmado en tal autoridad, esta era una mujer de aquellas que iban siempre muy repeinada de peluquería y con un buen moño de pelo abundante y suyo propio.
Uno de los días que el mayoral de labranza subió a casa de los señores, está ama de llaves dirigiéndose a este le dijo ¡Andrés!, porque no me mandas al zagal ese más joven que tienes que tengo un trabajo para el, y ahora estáis de temporal y tendréis unos días de fiesta debido a la nieve que ha caído, el mayoral Sr. Andrés, le dijo ahora cuando baje se lo diré al muchacho y mañana por la mañana a ver si puede subir, y así se quedo el asunto.
El mayoral Sr. Andrés una vez bajo al corralón donde tenía los señores la labor y teniendo delante a Ignacio, que es como así se llamaba el zagal le comento lo que le había dicho el ama de llaves Sra. Rosenda, De que mañana subiera a casa de los señores que la Sr. Rosenda, el ama de llaves tenía un trabajo para el.
Ignacio, que era un joven vivaracho no carente de talento natural se quedo con la orden y al día siguiente subió a casa de los señores a ver al ama de llaves Sra. Rosenda, para ver el encargo que le tenía preparado,
Y cuando lo tuvo delante a la Sr. Rosenda, este le dijo me ha dicho el Sr. Andrés, que me presentara a usted, que tenía un trabajo para mí, A sí ¿cómo te llamas? y ¿de quien eres tu hermoso?, Las palabras de ritual, pues no era larga la Sr. Rosenda, y además un poco bizca de un ojo, pues esta fue casada y cuando enviudo cogió el cargo de ama de llaves, pues hay es NA, vamos que en gloria este donde Dios la haya destinado, pues soy de los que piensan que siempre que hay que contemplar la creación hay que hacerlo en su conjunto, porque si no erraremos y no comprenderemos muchas cosas y preguntaremos por esto o aquello y porque si hizo esto y no aquello, todo como veremos esta colaborando al equilibrio del eco sistema.
Ignacio le dijo mire usted, señora Rosenda, Soy hijo de la Carmen la hija de la tía Pepa la de la posada, ¡no me digas!, pues si señora le dijo Ignacio. Y el ama de llaves Sr. Rosenda, que tenia más tablas que la Marí Sampere empezó a endulzarle la píldora a Ignacio, diciéndole que ella había sido amiga de su abuela la Sra. Pepa la de la posada, y que habían ido al colegio juntas y de que su abuela Pepa era muy buena y de que siempre había tenido muy buen humor, todo esto se lo decía a el zagal (Ignacio) para que este fuese tomando confianza, hasta que le llegó a decir mira tengo ese montoncito de leña haber si me la partes en estos días que estáis de temporal, este montón era de raíces de encina bastante duras por cierto,
Ella no se porto mal, pues le daba de almorzar un buen bocadillo de jamón y una limonada, pero el tal Ignacio, era un chaval de los de antes sin estudios pero con cierta inteligencia natural y un poco avispadillo se dio cuenta quien tenia delante. Por muchas tablas que la tal señora Rosenda, tuviera o quisiera disimular.
Pues en los próximos días Ignacio, cumplió con el en encargo y además con gusto, pues el muchacho era voluntarioso y con ganas de agradar y al mismo tiempo pues hablaba con las doncellas mas jóvenes que estaban bastante potables en definitiva que se lo paso en grande y a esa edad de los diecisiete años se tiene poca pereza y mucha ilusión por la cosas.
Pero mira usted por donde Ignacio, en el verano y en el acarreo una mañana que iba con dirección a Villaescusa de Haro, que es donde los amos tenían el pedazo con la mies segada con tan mala suerte miro para arriba y de la jabega de la galera se desprendió una raspa de espiga y vino a clavársele en el ojo de Ignacio, y no veas que dolores, pero a pesar de todo fue al pedazo y cargo.
Cuándo llegó a la era tiro los ramales y fue corriendo a su casa donde estaba su madre al llegar le dijo ¡ay madre que dolor traigo en el ojo! Que te ha pasa hijo mío pues ya podéis comprender lo que son las Madres en esto casos, que les duele mas a ellas los de los hijos, que lo que ellas tengan, que se me ha clavado una raspa de cebada en el ojo entonces fueron al Médico del pueblo el cual intento de sacarle la raspa pero lo único que hizo fue aumentar su dolor, entonces Ignacio se negó en redondo a que le volviera a tocar el médico en el ojo, pues entonces el doctor le dijo a la madre de Ignacio que fuese a casa de los señores y que arreglara los papeles para ir a Cuenca, al oculista para que allí le sacaran la espina a Ignacio, pues una vez arreglado los papeles, Ignacio y su madre fueron a Cuenca y una vez en la consulta del oculista este con mucha habilidad en un vispas le saco la raspa y sin dolor y en unos días todo curado y sin problemas.
“Aquí empieza la lección de la historia y lo que de ella pudiéramos aprender”.
Aquí viene lo gracioso del caso que queremos resaltar y fue cuando tuvieron que ir a casa de los amos a arreglar los papeles, y que llegaron a la puerta llamaron y salió la doncella, y ellos dijeron a lo que iban entonces la doncella les hizo pasar y ella fue avisar al Mayordomo Sr. Rafael, para que saliese a recibirlos, que por cierto era muy amable este señor y que apreciaba mucho a Ignacio, y no tuvieron problemas les arreglo los papeles para ir al oculista de Cuenca
Pero ¡Oh! Sorpresa, sorpresa, al entrar al interior de la casa de los señores mira usted, por donde en el rellano de la escalera estaba la Sr. Rosenda el ama de llaves y pregunto quien éramos y a que íbamos, ósea, que cual fue mi sorpresa que ni me conocía a mi que le había partido la leña, ni a mi madre que era hija de mi abuela la tía Pepa de la posada, que ella tanto me dijera que conocía y que dijo ser su Amiga.
Esto fue una lección para comprender al genero humano, que cuando quieren una cosa todos son halagos, y contentos, y cuando no te quieren ni aun los que más roce has tenido no te conocen.
Aquí mis queridos lectores “ Os preguntaría “ que lección práctica podríamos sacar después de una reflexión meditada, esto lo dejo a vuestro albedrío. Pero me gustaría que me dijerais vuestra lección. Para cotejarla con la MIA.
07-12-23