BELMONTE: El eco de la vida...

El eco de la vida

La experiencia hace al hombre malicioso, pues depende, pero es bueno aplicar la prudencia en todos lo movimientos que hacemos en nuestras vidas por aquello que dicen, Dios te libre del toro manso que del bravo ya te libraras tú, quiero dejarte una vivencia buen amigo para que las reflexiones y veas que todo hombre actúa según su conciencia y que no siempre está en la dirección correcta.

Pero aunque vivieses entre ángeles siempre tendrás algo que no te guste y tendrás que hacer la vista gorda para no tropezar con las paredes, esto es fácil y vemos que donde menos te los esperas salta la liebre, hay personas buenas que por exceso o por defecto van al infierno.

Te voy a contar una experiencia que vivió un joven preparador de máquinas y que ayudaba a los compañero cuando podía sin tener que hacerlo porque a él no le correspondía ayudar a nadie el tenia su trabajo que era montar las matrices, pero el con su buena voluntad y debido que era joven y sin experiencia laboral creía que hacia un bien ayudando a los demás.

Pero un día le mando el encargado que mirara las piezas y la que estuviera defectuosa que la apartara con el fin de que cuando pasaran al otro taller no se quejarse el encargado donde les daba el punto final de estanqueidad a la piezas, porque este encargado era un pijotero siempre venía a quejarse,

El preparador tomo buena nota de lo que le había mandado su encargado y pieza defectuosa piezas que separaba de las buenas, pero los operarios que vieron lo que hacia el joven preparador fueron hablar mal del joven preparado, porque creían en su enjundia de mala fe, que el joven preparado les estaba contado el trabajo.

Cuando llegaron al encargado responsable del grupo de trabajo y empezaron hablar mal del joven preparador de máquinas, y el encargado no les dejo de hablar y les dijo que el joven preparado lo había mandado el para que separar la piezas que estaban defectuosa, y que estaban muy equivocados con la conducta del joven preparador de máquinas, estas alimañas y mal pensadas se la tuvieron que envainar.

Pero fijémonos bien si el encargo hubiese tenido mala fe con el joven preparado lo hubiese hundido. Y esto no es un caso aislado que se da con bastante frecuencia, porque en este mundo hay lenguas que echan manchas más negras que el tizne de las sartenes y son muy difíciles d de limpiar.

04-12-23