BELMONTE: Narrativa...

Narrativa

El joven labrador

Por las tierra manchegas en aquel tiempo había pocas opciones donde elegir a la juventud trabajadora que se quería iniciar en cualquier oficio, y aquel chaval no quería seguir con la tradición familiar y opto por decantarse por ser labrador, también tenía ancestros que habían sido de este oficio como su abuelo materno.

Pero había que partir de cero y empezó por ser trillador y aprestar su servicios en una casa de labor donde se inició en el oficio primero a garabatear los sembrados a últimos del mes de marzo o principio del mes de abril, luego tuvo la ocasión de ir a la labrar las viñas las cuales en esta casa de labor abundaban.

Aprende acoger con una mano la esteba y con otra la ija, y arrear la yunta de mulas, Cuando llegó la feria de San Miguel que caía el veintinueve de Septiembre esta casa de labor compro una yunta de mulas, y no se deshizo de la yunta que tenia que haber jubilado sino que la siguió manteniendo para ir labrando la viñas.

Entonces es cuando este joven zagal paso a engrosa la cuadrilla de labradores de la casa de labranza y todavía se acuerda del nombre de la yunta de mulas que le toco en los comienzos de su andadura como eran: La Belmontina y la Catalana, pues al principio le costaba echarles el yugo pues el zagal frisaba en los 13 años y las fuerzas eran escasas no así su voluntad, pues esta virtud siempre se destacaba en él, pues hubo otros competidores para ocupar su puesto, pero las referencias de otros zagales le aconsejaron al mayoral que si a este joven le faltaban las fuerzas de los otros, el joven zagal los superaba a todos en voluntad para lo que se le mandara.

Y esto lo demostraba cuando iba a la fragua a abuzar las rejas que el herero le cargaba ocho o nueve rejas y él era capaz de llevarlas a casa del amo donde estaba la cuadra de labor. Pues toda las mañana acudía a la hora a la cuadra donde estaban las mulas y los zagales que dormían en los camastros, siempre le hacían alguna broma y así fue espabilándose no había otro remedio. Pues aquí fue aprendiendo el arte de arar, pues como todos los oficios este del labrador también tiene sus secretos.

Había que saber coger los rollos que llevan las mulas para cuando se les ponía el yugo, saber calzar el arado, labrar en los cornijales antes de empezar a arar en las grandes besanas.

Y también aprendió a catar a las mozas.

Quiéreme que soy gañan
Llevo la yunta grande
Cuelgo la cuba del agua
Y labro en los cornijales.

22-11-23