Narración 2ª parte
Por la mañana el mayoral se levanto mientras la mujer y el zagal seguían durmiendo, y fue al porche donde tenía las ovejas y los corderos y cogió uno y se lo llevo a la cocina, en este intermedio ya se había levantado la mujer y estaba haciendo el café, pero que me traes aquí a estas horas dijo la mujer y el mayoral le dijo a la mujer que era para invitar a los muchachos del pajar a almorzar carne y que habían llegado la noche anterior y que estaba en el pajar.
El hombre cogió el cuchillo y la mujer una cacerola para recoger la sangre del cordero el marido cogió al cordero entre sus piernas y le pincho y la mujer recogió la sangre y la puse en la sartén que estaba en el fuego para freírla y comérsela sobre todo el muchacho que todavía no se había levantado y le gustaba mucho la sangre frita.
El hombre colgó el cordero en una escarpia que había en la pared y empezó a quitarle la piel acto seguido le abrió la panza y le saco la tripas y la asadura se la dio a la mujer para que la fuera friendo, luego empezó a trocear el cordero y ponerlo en la lebrilla que tenía preparada encima de la mesa, una vez que troceo todo el cordero, puso el perol en el fuego de leña que estaba ardiendo y calentó el aceite y los ajos acto seguido hecho todo el cordero en el perol. Pero llamaron a la puerta y era la guardia civil que iba haciendo la ronda como de costumbre por los caseríos aquella mañana era domingo y el hombre al abrir la puerta saludo amablemente a la pareja de guardia civiles, pues ya los conocía de otras veces y les dijo han llegado ustedes a tiempo pues estamos friendo carne de un cordero que hemos matado.
Los guardias civiles dejaron las bicicletas en la puerta y tomaron asiento, pues esperaban que la carne estuviese hecha para empezar a desayunar como era en ellos costumbre de otras veces que había llegado al caserío del mayoral.
Pues que decir tiene que se pusieron morados entre la carne frita del cordero tierno que les había servido la mujer del mayoral en sendos platos y la botella de vino que también les pusieron encima de la mesa, cuando terminaron de comerse la carne con el pan tierno y un vaso de vino, le preguntaron al mayoral que si habían detestado alguna anomalía o habían visto pasar por allí alguna gente y el mayoral dijo con la cabeza y de palabra que no había habido ninguna anomalía y que no había pasado nadie desde la última vez que la guardia civil había estado en el caserío.
Ellos una vez terminado de almorzar salieron a la puerta y cogiendo las bicicletas se despidieron de ellos amablemente igual que cuando llegaron y la guardia civil les dijo que si veían alguna cosa extraña que fueran al cuartel de la guardia civil del pueblo a dar parte.
Después de irse la pareja de guardia civiles el mayoral fue al pajar y les dijo a los muchachos que habían llegado la noche anterior que habían estado los guardiaciviles en el caserío pero que ya se había ido, y les dijo venir a la cocina almorzar que he sacrificado un cordero para vosotros, ellos acudieron y cuando llegaron a la cocina la mujer les puso los asientos y se asentaron los cuatro alrededor del perol y empezaron a comer. Entonces se levanto el muchacho y le extraño que aquellas personas estuvieran almorzando de buena mañana en su casa.
Pues no veas el perol quedo reluciente se comieron hasta los ajos y también acabaron con las botellas de vino que les puso la mujer del mayoral, cuando terminaron el mayor de los cuatro les dijo que eran maquis y que habían llegado aquella noche a esconderse allí, y que si la guardia civil preguntaban que no les dijeran que había estado allí.
Pues después de almorzar se fueron pero dijeron que volverían alguna noche al pajar para descansar porque veían que un lugar seguro y el mayoral y su mujer e hijo eran personas discretas.
25-10-23
Continuara
Por la mañana el mayoral se levanto mientras la mujer y el zagal seguían durmiendo, y fue al porche donde tenía las ovejas y los corderos y cogió uno y se lo llevo a la cocina, en este intermedio ya se había levantado la mujer y estaba haciendo el café, pero que me traes aquí a estas horas dijo la mujer y el mayoral le dijo a la mujer que era para invitar a los muchachos del pajar a almorzar carne y que habían llegado la noche anterior y que estaba en el pajar.
El hombre cogió el cuchillo y la mujer una cacerola para recoger la sangre del cordero el marido cogió al cordero entre sus piernas y le pincho y la mujer recogió la sangre y la puse en la sartén que estaba en el fuego para freírla y comérsela sobre todo el muchacho que todavía no se había levantado y le gustaba mucho la sangre frita.
El hombre colgó el cordero en una escarpia que había en la pared y empezó a quitarle la piel acto seguido le abrió la panza y le saco la tripas y la asadura se la dio a la mujer para que la fuera friendo, luego empezó a trocear el cordero y ponerlo en la lebrilla que tenía preparada encima de la mesa, una vez que troceo todo el cordero, puso el perol en el fuego de leña que estaba ardiendo y calentó el aceite y los ajos acto seguido hecho todo el cordero en el perol. Pero llamaron a la puerta y era la guardia civil que iba haciendo la ronda como de costumbre por los caseríos aquella mañana era domingo y el hombre al abrir la puerta saludo amablemente a la pareja de guardia civiles, pues ya los conocía de otras veces y les dijo han llegado ustedes a tiempo pues estamos friendo carne de un cordero que hemos matado.
Los guardias civiles dejaron las bicicletas en la puerta y tomaron asiento, pues esperaban que la carne estuviese hecha para empezar a desayunar como era en ellos costumbre de otras veces que había llegado al caserío del mayoral.
Pues que decir tiene que se pusieron morados entre la carne frita del cordero tierno que les había servido la mujer del mayoral en sendos platos y la botella de vino que también les pusieron encima de la mesa, cuando terminaron de comerse la carne con el pan tierno y un vaso de vino, le preguntaron al mayoral que si habían detestado alguna anomalía o habían visto pasar por allí alguna gente y el mayoral dijo con la cabeza y de palabra que no había habido ninguna anomalía y que no había pasado nadie desde la última vez que la guardia civil había estado en el caserío.
Ellos una vez terminado de almorzar salieron a la puerta y cogiendo las bicicletas se despidieron de ellos amablemente igual que cuando llegaron y la guardia civil les dijo que si veían alguna cosa extraña que fueran al cuartel de la guardia civil del pueblo a dar parte.
Después de irse la pareja de guardia civiles el mayoral fue al pajar y les dijo a los muchachos que habían llegado la noche anterior que habían estado los guardiaciviles en el caserío pero que ya se había ido, y les dijo venir a la cocina almorzar que he sacrificado un cordero para vosotros, ellos acudieron y cuando llegaron a la cocina la mujer les puso los asientos y se asentaron los cuatro alrededor del perol y empezaron a comer. Entonces se levanto el muchacho y le extraño que aquellas personas estuvieran almorzando de buena mañana en su casa.
Pues no veas el perol quedo reluciente se comieron hasta los ajos y también acabaron con las botellas de vino que les puso la mujer del mayoral, cuando terminaron el mayor de los cuatro les dijo que eran maquis y que habían llegado aquella noche a esconderse allí, y que si la guardia civil preguntaban que no les dijeran que había estado allí.
Pues después de almorzar se fueron pero dijeron que volverían alguna noche al pajar para descansar porque veían que un lugar seguro y el mayoral y su mujer e hijo eran personas discretas.
25-10-23
Continuara