BELMONTE: Buenas tarde Paco, que tal te encuentras esta tarde...

Buenas tarde Paco, que tal te encuentras esta tarde

Hoy voy a traer unas palabras que me dijo una compañera estando, trabajando en el Centro Técnico de Martorell, “Has pensado alguna vez de escribir tu biografía”. Pues entonces me quede sin respuesta, pero me lo dijo porque veía mi manera de redacta las notas, pero esto hace la friolera de treinta años, como decía aquél ayer fue la fecha.

Pero quiero traer un recuerdo que llevo en mi memoria y todavía no se me ha olvidado y esto ocurrió cuando iba a la escuela parroquial de niños de Belmonte de Cuenca y que sucedió que bajamos todos los alumnos de la escuela parroquial a un campo de futbol que había detrás del Grupo escolar de Fray Luis de León, y al subir hacia la escuela todos en grupo dio la coincidencia que nos encontramos a uno de los maestros del grupo escolar Fray Luis de León y hubo un discípulo de nuestra escuela parroquial que le dio una mala contestación.

El maestro del grupo escolar Fray Luis de León se quejo a nuestro maestro de la mala contestación que había recibido de un alumno de su escuela, entonces el maestro de nuestra escuela cerro la puerta y dijo que hasta que no saliese el alumno que había dado la mala contestación al maestro del grupo escolar Fray Luis de León no habría la puerta de la escuela.

Pues estuvimos dos horas encerrados y viendo que no salía nadie, me puse en pie y dije que había sido yo “Mentira” yo no había sido, pero el maestro eligió a otro condiscípula mío para que me acompañarse a ir a pedir perdón al maestro que se había quejado, y tuve que ir y ponerme de rodillas ante los tres maestros que estaban charlando en el pasillo de la escuela Fray Luis de León, por aquel tiempo estaba yo muy metido en religión y tenía muy presente el pecado y fíjate yo que nunca presumí de valiente salí en un acto heroico a cargar con la culpa de otro, siempre note que tenia carne de mártir, aquí entra lo que mi padre me dijo un día que no cedía.

Ahora pienso como se estaría riendo el que fuese el que había injuriado al maestro que yo tuve que pedirle perdón de rodillas, esta en una lección de la vida, los granujas casi siempre se escapan y pagan los inocentes o los que menos culpa tienen.

A esta altura de la vida he pensado en lo que aquella compañera de trabajo me dijo un día, porque de memoria estoy bien y me acuerdo de todo lo que me ha pasado y si lo tuviera que escribir lo haría sin esfuerzo se lo dejaría a mis hijos escrito para que tuvieran un recuerdo de su padre. Me acuerdo de a verle preguntado a mi madre como era yo de bebe y ella me decía que no fui llorón, pero que me llevaba muchas veces al médico del pueblo porque tenía mal color de cara, y el médico siempre le decía a mi madre que el niño tenía más salud que él y que ella, y que mi construcción física era esa,

Saludos cordiales
Agustín

10-10-23