SEMBLANZA
El tiempo es un viajero que no se detiene desde que el UNIVERSO empezó a girar, el hombre apareció sobre la faz de la Tierra y a una generación la reemplaza otra y así sucesivamente, y la historia la escriben los hombres siempre con retraso cuando los hechos pasaron y nadie queda de aquella generación, entonces sale el escritor y le da lectura a unos hechos que están dormidos y se rige por las huellas que quedaron de aquellos restos y que el tiempo dejo y que este no ha borrado.
Del palacete que el infante don Juan Manuel mandara construir en Belmonte de Cuenca no quedan restos ni de sus atrios ni de su edificio todo ha sido reemplazado por un suntuoso edificio de lujo para los veraneantes que se puede costear los días que vienen arrelajarse.
Por tal motivo quiero hacer la semblanza de este edificio tal y como un servidor lo conoció en su mocedad jugando a la pelota y comiendo la flor de árbol de acacia que había en la puerta principal de entrada a la basílica del convento donde estaba este árbol.
Después de la escuela íbamos los niños a las puertas de la basílica del convento hacer lo deberes, en el buen tiempo por que en la entrada había un escalón que nos servía de mesa donde nos apoya vamos, mientras que alguna mujeres del barrio subían con la cesta de la costura porque era un lugar de relax y daba el sol en invierno y primavera.
Por aquellas fechas a esas horas las monjitas estaban rezando sus vísperas todo aquello quedó en la memoria del que lo vivió, también las monjitas nos daban un escapulario cuando les ayudábamos a entrar la paja y los sarmientos para el fuego y poderse calentar y que ellas no podían salir a la calle porque era un convento de clausura.
Las monjita me parece que fueron mal aconsejadas cuando pidieron al Papa que las trasladarse de convento porque el convento en que vivían amenazada ruinas, podían haber tomado otra decisión antes de marcharse al Olmedo (Valladolid).
El motivo de hacer estas semblanza es porque me acuerdo de una monjita que se llamaba sor Ramona que al despedirse del convento pronunció esta frase” A dios patio de mi juventud” y es que la monjita había llegado al convento a sus dieciséis años y salía del convento con setenta años. Fue el años 1.953.
A. SOR RAMONA *
Monja de convento carmelita de Belmonte (Cuenca)
Año 1953 (Año que se fueron trasladadas al Olmedo a Valladolid
La veleta quedó quieta
ya no la gira el viento
y la campana no voltea
triste quedo el convento.
El voltear de aquel artilugio
santo y seña era en verano
para la siesta y el sosiego
del labriego castellano.
Mas las monjitas ya son idas
ellas que eran manchegas
a Olmedo ciudad son llegadas
y el convento amenaza ruinas.
Hoy sale el recuerdo suspenso
que el tiempo borrar no pudo
llevado en la memoria impreso
tanto tiempo ”yo” como dormido.
La frase que en el aire tu dejaras
¡Adiós patio de mi juventud!
”Sor Ramona” fue una plegaria
y hoy el eco confirma tu beatitud.
1953
El tiempo es un viajero que no se detiene desde que el UNIVERSO empezó a girar, el hombre apareció sobre la faz de la Tierra y a una generación la reemplaza otra y así sucesivamente, y la historia la escriben los hombres siempre con retraso cuando los hechos pasaron y nadie queda de aquella generación, entonces sale el escritor y le da lectura a unos hechos que están dormidos y se rige por las huellas que quedaron de aquellos restos y que el tiempo dejo y que este no ha borrado.
Del palacete que el infante don Juan Manuel mandara construir en Belmonte de Cuenca no quedan restos ni de sus atrios ni de su edificio todo ha sido reemplazado por un suntuoso edificio de lujo para los veraneantes que se puede costear los días que vienen arrelajarse.
Por tal motivo quiero hacer la semblanza de este edificio tal y como un servidor lo conoció en su mocedad jugando a la pelota y comiendo la flor de árbol de acacia que había en la puerta principal de entrada a la basílica del convento donde estaba este árbol.
Después de la escuela íbamos los niños a las puertas de la basílica del convento hacer lo deberes, en el buen tiempo por que en la entrada había un escalón que nos servía de mesa donde nos apoya vamos, mientras que alguna mujeres del barrio subían con la cesta de la costura porque era un lugar de relax y daba el sol en invierno y primavera.
Por aquellas fechas a esas horas las monjitas estaban rezando sus vísperas todo aquello quedó en la memoria del que lo vivió, también las monjitas nos daban un escapulario cuando les ayudábamos a entrar la paja y los sarmientos para el fuego y poderse calentar y que ellas no podían salir a la calle porque era un convento de clausura.
Las monjita me parece que fueron mal aconsejadas cuando pidieron al Papa que las trasladarse de convento porque el convento en que vivían amenazada ruinas, podían haber tomado otra decisión antes de marcharse al Olmedo (Valladolid).
El motivo de hacer estas semblanza es porque me acuerdo de una monjita que se llamaba sor Ramona que al despedirse del convento pronunció esta frase” A dios patio de mi juventud” y es que la monjita había llegado al convento a sus dieciséis años y salía del convento con setenta años. Fue el años 1.953.
A. SOR RAMONA *
Monja de convento carmelita de Belmonte (Cuenca)
Año 1953 (Año que se fueron trasladadas al Olmedo a Valladolid
La veleta quedó quieta
ya no la gira el viento
y la campana no voltea
triste quedo el convento.
El voltear de aquel artilugio
santo y seña era en verano
para la siesta y el sosiego
del labriego castellano.
Mas las monjitas ya son idas
ellas que eran manchegas
a Olmedo ciudad son llegadas
y el convento amenaza ruinas.
Hoy sale el recuerdo suspenso
que el tiempo borrar no pudo
llevado en la memoria impreso
tanto tiempo ”yo” como dormido.
La frase que en el aire tu dejaras
¡Adiós patio de mi juventud!
”Sor Ramona” fue una plegaria
y hoy el eco confirma tu beatitud.
1953