BELMONTE: Comentario...

Comentario

El labriego y su galgo

Aquel labriego manchego tan aficionado de ver correr sus galgos tras de las liebres se hizo con una raza de galgos que le causaron muchas satisfacciones a nivel personal, pero con el tiempo se fueron apagando los deseos que había tenido al ser más joven. Pero conservaba un galgo que en su juventud había sido todo un campeón y era muy difícil que se le escapasen las liebres que corría y el labriego solía comentar las hazañas de su galgo cuando se reunía en la taberna del pueblo con sus amigos y allegados.

Pero ocurrió cierto día que llego a la taberna donde estaban sus contertulios con un cabreo que para que las prisas y le preguntaron que mal le había ocurrido para estar de tan mal talante, entonces el labriego dio pábulo a su mal talante y empezó a contar lo que le había ocurrido aquel día por la mañana cuando salio con su galgo más bien para verlo correr, y vio con mucha tristeza que había levantado cuatro liebres de la cama y el galgo corrió tras de las cuatro liebres pero ninguna había alcanzado,

La mujer como siempre tenia costumbre de prepararle un guiso al galgo y a su marido una cerveza fresca, pero al verlo pasar por la puerta vio reflejado en su cara que las cosas no le habían salido como otras veces que llegaba repleto de entusiasmó y acariciando a su galgo, hasta este traía en el lomo una falta de pelo que se había arrancado al pasar por unas zarzas donde había perdido la última liebre.

La mujer al verlo de tan mal talante empezó a quitarle hierro a la faena después de que su marido terminara de contarle los sucesos y advirtiendo a esta que el guiso que siempre le había preparado al galgo aquel día no se lo diera porque no se lo había ganado, pero la mujer tenia en estima al galgo y le puso el guisado que se lo comiese y dijo la cosa no es para tanto, hasta el galgo daba muestra de no estar contento. Y rehusó comerse el guiso y se fue a descansar al pajar.

La mujer le dijo a su marido en la vida no salen todas las cosas según queremos y te tienes quedar cuenta que el galgo se ha hecho mayor y aunque quiera complacerte no puede y más ahora que lleva un tiempo desentrenado, quizás si sigues saliendo más está temporada algún día te de un contento.

El labriego saboreaba la cerveza que su mujer le había sacado de la nevera y empezó a entrar en razones y le dijo quizás lleves razón mujer en lo que dices, esperemos a la próxima vez que salga si venimos contentos, porque si tengo que deshacerme del galgo me dará pena ya que está criado en casa desde que nació, Pues su madre era muy buena y nunca vi que se le escapase ninguna liebre

El labriego al terminar de hablar con su mujer y beberse la cerveza fue al pajar donde estaba su galgo y lo acarició y el galgo noto que el labriego empezaba a cobrar la esperanza que había tenido en el y empezó a lamer la mano que le acariciaba.