COMENTARIO
Comentario a esta fotografía.
Muchos de nosotros todavía nos reconocemos a pesar del tiempo trascurrido y en los rasgos de nuestra personalidad van los GENES de cada uno.
Cuarenta alumnos éramos para un solo maestro, pero que bien nos acoplábamos era este maestro un dechado de originalidad ordenada mediante la disciplinas de conducta y urbanidad, pues desde el atrio donde formábamos para subir a la escuela era comenzar de buena mañana con los buenos hábitos
Suelen decir los entendidos en estas disciplina que la repetición de nuestro actos va generando los hábitos y esto hacen florecer la virtud.
Don Guillermo Rodríguez Agudo, era el maestro y tenía muy dentro la máxima latina “ la letra con sangre entra) pues acostumbraba tener dos varas una de diario y la otra le llamábamos de los domingos (esto es como un símil) de las espadas de don Rodrigo que una se llamaba COLADA, Y LA OTRA TIZONA. No en vano era de la provincia de Burgos
Pero tampoco llegaba nunca la sangre al rio, pero hacia lo que ningún maestro de aquel tiempo que era tener un cuadernillo de notas de cada alumno y que tenían que firmar nuestros padre y en cada cuadricula ponía la materia que se daba día por día.
Comentario a esta fotografía.
Muchos de nosotros todavía nos reconocemos a pesar del tiempo trascurrido y en los rasgos de nuestra personalidad van los GENES de cada uno.
Cuarenta alumnos éramos para un solo maestro, pero que bien nos acoplábamos era este maestro un dechado de originalidad ordenada mediante la disciplinas de conducta y urbanidad, pues desde el atrio donde formábamos para subir a la escuela era comenzar de buena mañana con los buenos hábitos
Suelen decir los entendidos en estas disciplina que la repetición de nuestro actos va generando los hábitos y esto hacen florecer la virtud.
Don Guillermo Rodríguez Agudo, era el maestro y tenía muy dentro la máxima latina “ la letra con sangre entra) pues acostumbraba tener dos varas una de diario y la otra le llamábamos de los domingos (esto es como un símil) de las espadas de don Rodrigo que una se llamaba COLADA, Y LA OTRA TIZONA. No en vano era de la provincia de Burgos
Pero tampoco llegaba nunca la sangre al rio, pero hacia lo que ningún maestro de aquel tiempo que era tener un cuadernillo de notas de cada alumno y que tenían que firmar nuestros padre y en cada cuadricula ponía la materia que se daba día por día.