BELMONTE: COMENTARIO...

COMENTARIO

Las alforjas

Muy madrugador era el zagal, que pronto supo arar. Pues en aquellas fechas, no había donde elegir. A temprana edad, aprendió garabatear. Esto era quitar los hierbajos, que habían crecido en la honda, Pero se aprendía, a llevar la esteva y la hija.

Era la ilusión de todo zagal, que quería llegar a mayoral. Los años le hicieron aprender, lo que luego necesitaría. En la escuela de la sabiduría, para aprender el arte de arar.

Todo los oficios guardan sus secretos, los que hay que descubrir. Con ilusión y alegría, forjando el porvenir. El zagal fue madurando, aprendiendo el manejo. De poner el arado apunto, y saber sembrar. Cosa nada sencilla, pues requiere talento natural. Para soltar el puñado, y que la siembra no salga rayada.

Esto desmerecería, la labor del mayoral. Cuantos tropezaron, los que sembraron mal. También el hacer colleras, era de adelantados en el oficio, pues requería fijarse de otros para aprender. Todo tiene sus secretos y lo aprendes de quien sabe. La ciencia se transmitía, de los maestro en el oficio,

Todo en el oficio, estaba reglamentado. Pero había que cuidar las alforjas, donde iba la merienda. Esto era sagrado, porque allí llevabas el pan y la merendera. Vemos los que van delante, pero son muchos los que vienen detrás