OMENTARIO
Cuando los grillos cantaban
Fueron las noches de verano, calurosas hasta por la noche. Y ventosas de madrugada, cuando había que levantarse. Eran mañanas de abliento, cuando el solano se levantaba sin tapujos. Dando los buenos días, aquel mayoral que despertaba a su gente. Pues todo empezaba, antes de que el sol diera sus primeros pasos. El sonido de las orcas, se acompasaba con los de la pala. Era un ir y venir, por la calle bien marcada. La pala traspalaba el grano, para hacer el pez de trigo, o bien de cebada. Así era toda la mañana, hasta que separaba para almorzar. Después se uncían las mulas que tenían que trillar, y el mayoral daba comienzo a la criba del trigo. Un zagal echaba el trigo a la criba, el otro con la escoba baleaba la suciedad del trigo cribado. Todo hasta terminar, y luego había que envasar el trigo en costales. Esto se hacía con la medida de la media fanega que era de madera, y se le pasaba el rasero. Luego se cargaban los costales en el carro, y se llevaba el trigo a casa del amo. Para subirlo a la cámara, donde se vaciaba el trigo en termales. así eran las labores de la era.
Cuando los grillos cantaban
Fueron las noches de verano, calurosas hasta por la noche. Y ventosas de madrugada, cuando había que levantarse. Eran mañanas de abliento, cuando el solano se levantaba sin tapujos. Dando los buenos días, aquel mayoral que despertaba a su gente. Pues todo empezaba, antes de que el sol diera sus primeros pasos. El sonido de las orcas, se acompasaba con los de la pala. Era un ir y venir, por la calle bien marcada. La pala traspalaba el grano, para hacer el pez de trigo, o bien de cebada. Así era toda la mañana, hasta que separaba para almorzar. Después se uncían las mulas que tenían que trillar, y el mayoral daba comienzo a la criba del trigo. Un zagal echaba el trigo a la criba, el otro con la escoba baleaba la suciedad del trigo cribado. Todo hasta terminar, y luego había que envasar el trigo en costales. Esto se hacía con la medida de la media fanega que era de madera, y se le pasaba el rasero. Luego se cargaban los costales en el carro, y se llevaba el trigo a casa del amo. Para subirlo a la cámara, donde se vaciaba el trigo en termales. así eran las labores de la era.