BELMONTE: COMENTARIO...

COMENTARIO

El ventero

Hablaba el ventero con unos arrieros que habían llegado a la puesta de sol a la venta, y en sus tartanas llevaban pellejos de vino que habían cargado en la bodega manchega, cerca del un pueblo de la ribera del río Zancara, y le dijeron al ventero que lo llevaban a la capital del reino, pensando que alli lo venderían bien, pues el vino era de gran calidad y había sido bien fermentado, los arrieros ya habían hecho ese camino muchos años y sabían donde venderlo y a buen precio. También le comentaron al ventero que el vino en el pellejo no perdía grados, y conservaba el mismo sabor que tenía en la tinaja.

El ventero le dijo a los arrieros que tenía entendido que el vino de la Mancha ahora lo envasaban y era bien vendido en muchos sitio y que había llegado hasta el extranjero aunque no alcanza muchos grados, pero siempre había tenido buen sabor, ya que la uva era excelente, y había madurado con el calor que por estas tierras hace en tiempo de maduración de la uva, en esto convinieron los arrieros y el ventero, que por otra parte era de buenas entendederas.

Una vez que desuncieron las caballerías que tiraban de las tartanas los arrieros las pasaron a la cuadra y allí les pusieron la pastura que ya traían con paja y cebada en los bajos de las tartanas, pues los arrieros eran amigos entre ellos de toda la vida, luego el ventero quiso ponerles de cenar, y ellos dijeron que traían fiambres en las alforjas y que cenarían de ello, también traían una bota de vino la que le dieron al ventero para que se echara un trago, y luego después de saborearlo dijo que estaba muy bueno y que hacia honor al campo manchego, los arrieros dieron la gracias al ventero por su afirmación.