BELMONTE: Lo que vemos por la televisión...

Lo que vemos por la televisión

Todos tenemos nuestras preocupaciones individuales como podemos comprobar por los escritos que van apareciendo en el foro, cada cual va dándole salida al gusanillo que le viene a la cabeza y esto se va viendo cada día, otros sin embargo hacen hincapié en las ideas fijas y siempre hablan del mismo tema y pueden hacer largos trayectos, porque no les falta ingenio y tampoco les preocupa demasiado las reivindicaciones presentes y comunes a la mayoría del conjunto.

Pero en nuestra sociedad hay una clase privilegiada que no siente el frío como tampoco el hambre, porque se puede permitir el lujo de que todos los meses le caiga el sueldo, y vaya sueldo que está por todo lo más alto estos se pueden permitir grandes lujos porque lo tienen todo pagado y ademàs cobran pingues dietas.

Pero como decía aquel para que unos cuantos coman jamón de bellota otros se tienen que comer el pan y este duro, pero estos últimos tienen que sacar adelante a los primeros que son los que entretiene a los segundos con sus peroratas. Ediariariamentesto ha pasado casi siempre igual y como lo dibujo el clásico siendo la pescadilla que se come la cola.

Siempre en las ferias hemos visto cómo los señores del cubilete y los dados han sido capaces de desorientar a todo aquellos que participaban en el juego. Pues nunca pudieron acertar donde estaba el dado, pero siempre hubo gente dispuesta a probar suerte aunque sabía de antemano que lo que aportará en el juego iba a manos del tío del cubilete.

Pero estos señores del cubilete estaban respaldados por las leyes y pagaban su tributo que les correspondía pagar, o sea que estaban legalizados y la autoridad no podía hacerles nada aunque sabían que el juego era engañar a la gente más sencilla, o sea esto se convertía en un espabila incautos aunque todos podemos ser engañados siempre y cuando se den las circunstancia adecuadas y hay quien puede testimoniar esto que digo, pues nuncas digas de este agua no beberé, porque el que le dispara al sol siempre le cae la flecha en la cabeza.

Bueno pues lo vamos a ir dejando porque este galimatia es como la torta de cebada que no es comentible al ser humano por estar muy pero como decia aquel, al buen hambre no hay pan duro.