RELATOS DE NUESTRA TIERRA LA MANCHA CONQUENSE
Por aquellas calendas quijotescas, cuando el famoso Hidalgo MANCHEGO montado en su caballo Rocinante, lanza en ristre, picaba espuela deseoso de llegar a la FORTALEZA que más bien era un mesón de cierto rango POSADERO, lugar de transito dicho sea de paso, donde se daban cita arrieros y yangüeses en busca de pleitos y tratos del tres al cuarto.
Don Quijano, caballero hidalgo y de cuna cristiana, acompañado por Sancho su escudero fiel, acuciado por su estómago iba con prisas deseoso de llegar a la tal FORTALEZA atraído por el olor a estofado, que aquella mañana había preparo ALDONZA que era el nombre de pila de la moza MANCHEGA, que aquella mañana al despuntar la claridad del ORTO, había ido al gallinero para anunciarle al CAPON, gallo entrado en carnes que sería sacrificado en ARAS de un buen ESTOFADO.
ENTRETANTO en el comedor se habían iniciado una tal disputa bastante acalorada entre el barbero, el cura, el maestro y un tal bachiller que de puerto LAPICE en aquel instante había llegado, si era bueno o conveniente repartir CAPONES como forma de castigo a los colegiales.
Nada más dañino e hiriente que dar un CAPON al colegial, chispan salta en su cerebro, un pecado imperdonable dijo el cura es el dar un CAPON al zagal, el maestro dijo que se dolía por haber practicado este ejercicio como ejercicio o disciplina entre sus alumnos, a lo que respondió el bachiller que coste en acta la abolición de TAL práctica o mal ejercicio como este de castigar al alumno dándole un CAPON, y el barbero con el ceño arrugado dijo que si tal prohibición se llevaba a cabo bajaría su IGUALA (pago o minuta pagada por año) y que también subiría el precio del TABACO, por su prohibición.
Por aquellas calendas quijotescas, cuando el famoso Hidalgo MANCHEGO montado en su caballo Rocinante, lanza en ristre, picaba espuela deseoso de llegar a la FORTALEZA que más bien era un mesón de cierto rango POSADERO, lugar de transito dicho sea de paso, donde se daban cita arrieros y yangüeses en busca de pleitos y tratos del tres al cuarto.
Don Quijano, caballero hidalgo y de cuna cristiana, acompañado por Sancho su escudero fiel, acuciado por su estómago iba con prisas deseoso de llegar a la tal FORTALEZA atraído por el olor a estofado, que aquella mañana había preparo ALDONZA que era el nombre de pila de la moza MANCHEGA, que aquella mañana al despuntar la claridad del ORTO, había ido al gallinero para anunciarle al CAPON, gallo entrado en carnes que sería sacrificado en ARAS de un buen ESTOFADO.
ENTRETANTO en el comedor se habían iniciado una tal disputa bastante acalorada entre el barbero, el cura, el maestro y un tal bachiller que de puerto LAPICE en aquel instante había llegado, si era bueno o conveniente repartir CAPONES como forma de castigo a los colegiales.
Nada más dañino e hiriente que dar un CAPON al colegial, chispan salta en su cerebro, un pecado imperdonable dijo el cura es el dar un CAPON al zagal, el maestro dijo que se dolía por haber practicado este ejercicio como ejercicio o disciplina entre sus alumnos, a lo que respondió el bachiller que coste en acta la abolición de TAL práctica o mal ejercicio como este de castigar al alumno dándole un CAPON, y el barbero con el ceño arrugado dijo que si tal prohibición se llevaba a cabo bajaría su IGUALA (pago o minuta pagada por año) y que también subiría el precio del TABACO, por su prohibición.