Comentario
Don Alonso Quijano estaba tan embebido en las lectura de los libros de caballería, que no se acordaba de cenar y tuvo que ser la sra, Francisca la que le avisara que ya tenía puesta la cena encima de la mesa.
Don Alonso Quijano estaba tan embebido en las lectura de los libros de caballería, que no se acordaba de cenar y tuvo que ser la sra, Francisca la que le avisara que ya tenía puesta la cena encima de la mesa.