Lo que propriamente toca a la mujer casada, eso diré solamente: porque cuanto de suyo es la mujer más inclinada al regalo y más fácil a enmollecerse y desatarse con el ocio, tanto el trabajo le conviene más. Porque, si los hombres, que son varones, con el regalo conciben ánimo y condición de mujeres, y se afeminan, las mujeres ¿qué serán, sino lo que hoy día con muchas dellas?